Aquella dicha lejana de la reconciliación

Adolfo Suárez y los componentes del Gobierno de UCD posan tras la aprobación de la Constitución en 1978.MARISA FLÓREZ

(Reproducción de los párrafos fundamentales del artículo art. Manuel Vicent publicado en El País el 4/12/2021)

Después de los años de dictadura, el 22 de julio de 1977 se abrieron las puertas del Congreso en la Carrera de San Jerónimo de Madrid y entraron por primera vez los diputados y senadores elegidos democráticamente en las elecciones de 15 de junio para desarrollar la Ley de la Reforma Política. Muchas horas antes del acto las calles de alrededor fueron tomadas por las fuerzas de seguridad, que además de las metralletas que llevaban en brazos tenían a su disposición unas cajas de madera con la estampilla de Santa Bárbara surtidas con botes de humo y balas de goma. El miedo era entonces una moneda corriente, de modo que el número de guardias triplicaba al menos al de los padres de la patria.

A las doce en punto aparecieron los Reyes bajo el dosel del estrado en el hemiciclo. Don Juan Carlos lucía el uniforme de gala de capitán general y un bronceado de regata; Doña Sofía, vestida como una figura femenina de Watteau, tenía ya el rostro muy macerado por la música de Bach. Diputados y senadores, todos muy encorbatados en trajes oscuros de domingo, se pusieron en pie e hicieron sonar los aplausos de rigor, expectantes, todos salvo los socialistas, quienes, para marcar territorio, optaron por permanecer con las manos en los bolsillos. Solo aplaudieron al final del discurso real. Queda hoy muy lejos aquel estado de gracia que envolvía como un aura al Monarca, rubio, alto, simpático, a quien de forma gratuita se le asignó el mérito de haber traído la democracia, pese a haber sido el pueblo el que la había conquistado muy arduamente. Queda hoy muy lejos aquella alegría por la victoria de la libertad.

Someter a aquellos fotógrafos que iban de safari por el hemiciclo hasta inmovilizarlos en una tribuna y que el Congreso recuperara la dignidad institucional no fue una tarea fácil. No tenía ningún sentido el humor sarcástico, las burlas satíricas, algunas muy sangrantes, contra el Parlamento, en un momento en que la democracia mostraba una suprema debilidad y se movía entre el paquete de medidas que hacían aflorar a duras penas toda la miseria de la dictadura y los paquetes de goma del terrorismo de ETA. La risa también podía ser otra forma de terrorismo. Adolfo Suárez era tomado por los franquistas y también por los socialistas como un aventurero, un impostor, un traidor, un analfabeto, un tahúr, insultos parecidos a los que hoy se oyen desde la bancada de la derecha contra el presidente del Gobierno.

La Reforma Política había embarrancado, aquella gresca no tenía salida. Adolfo Suárez estaba una mañana de pie en la barra del bar del Congreso ante una tortilla francesa y un café cortado y, de pronto, como si se le acabara de ocurrir, ante el camarero que le atendía y unos periodistas que tenía al lado, exclamó: “¡Hay que hacer una Constitución!”. Estaba apuntando la primavera y las acacias empezaban a florecer y para entonces, con los Pactos de la Moncloa, se produjo el milagro del consenso, hoy tan denostado, y todas las fuerzas políticas de uno y otro bando comenzaron a empujar en la misma dirección para sacar la carreta del charco hasta llegar, después de un azaroso trayecto de 15 meses, al 27 de diciembre de 1978 para que el rey Juan Carlos sancionara el texto constitucional en el palacio del Congreso. De eso hace 43 años. Aquella mañana lluviosa el Rey, sin ningún matiz oscuro, se puso al frente de esta empresa democrática y se declaró el primer comprometido en que la soberanía fuera devuelta a los ciudadanos. Fue un tiempo lleno de sangre, dudas y miedo, y también de dicha, en que los españoles apostamos por no volvernos a matar. Hoy pocos jóvenes valoran lo que costó.

Pero después de tantos años hoy el rey Juan Carlos, escarnecido por supuestas irregularidades fiscales, ha buscado refugio en un país árabe donde no se cumplen las mínimas reglas de la democracia y en el Congreso vuelven cada día los insultos y la bronca de antaño para recobrar la alta consideración de circo. Quedan muy lejos aquellos tiempos en que el sueño de la reconciliación nacional se creía posible en medio del jardín de los derechos humanos que simbolizaba la Carta Magna. Pero ¿qué significa hoy la Constitución? Para muchos españoles solo es un puente, que lejos de unir las dos orillas irreconciliables de la memoria, solo sirve para irse de vacaciones a Benidorm.

Manuel Vicent

Escritor y periodista. Ganador, entre otros, de los premios de novela Alfaguara y Nadal. Como periodista empezó en el diario ‘Madrid’ y las revistas ‘Hermano Lobo’ y ‘Triunfo’. Se incorporó a EL PAÍS como cronista parlamentario. Desde entonces ha publicado artículos, crónicas de viajes, reportajes y daguerrotipos de diferentes personalidades.

En tierra de nadie…rehenes del enfrentamiento del régimen de Lukashensko con la UE.

Extracto e la crónica de Ángeles Espinosa, Dubái 14/11/21, El País:

Hasta 10.000 iraquíes se han desplazado a Bielorrusia con la intención de migrar a la Unión Europea (UE) desde que ese país les abrió sus fronteras la pasada primavera, según estimaciones de una ONG iraquí. La desesperación por dejar atrás un Irak que no ofrece perspectivas de futuro les ha hecho caer en una trampa política. El Gobierno de Bagdad lleva dos meses intentado frenar ese flujo, pero sus medidas sólo han encarecido y alargado el viaje.

Fuentes diplomáticas europeas en Bagdad reconocen que “el Gobierno iraquí está tomando medidas para desanimar a quienes intentan viajar a Bielorrusia con el objetivo de migrar a la UE”. No obstante, cuestionan el éxito de estas y aluden a la aparición de rutas alternativas, una preocupación que se extiende a medios humanitarios.

El director de Lutka recuerda que “la migración ilegal desde el Kurdistán iraquí hacia los países europeos ha sido continua desde antes del surgimiento del ISIS”, en referencia al avance del Estado Islámico en 2014. Señala, no obstante, que el flujo a través Bielorrusia empezó “tan pronto como [esta] facilitó el visado a los iraquíes”. Una vez allí, algunos lograron cruzar la frontera, especialmente a Lituania y Polonia, “lo que animó a otros a seguir esa ruta”.

Como resultado, muchos se han quedado atrapados en tierra de nadie, donde se han convertido en rehenes del enfrentamiento del régimen de Lukashensko con la UE.

NO al odio racial.

El Tribunal de Justicia de la ONU se planta por primera vez ante el discurso del odio: “Que cese la incitación y promoción del odio racial.”

presidente del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, Abdulqawi Ahmed Yusuf (segundo por la derecha), y otros miembros de la corte en enero de 2020.
ROBIN VAN LONKHUIJSEN (EFE)

Publicado en El País.

ISABEL FERRER

La Haya – 01 ENE 2022 – 02:

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU (TIJ), con sede en La Haya, ha elevado su voz ante el fenómeno del discurso del odio después de que Armenia y Azerbaiyán, países vecinos y enfrentados en la región de Nagorno Karabaj, solicitaran la adopción de medidas de emergencia por presuntas violaciones del otro bando del tratado de la ONU que prohíbe la discriminación racial. La última escalada bélica entre los dos países, a finales del pasado año, costó la vida a más de 5.000 personas. El cese de hostilidades firmado entre las partes incluyó el despliegue de 2.000 soldados rusos como fuerzas de paz en el enclave.

Los insultos entre armenios y azerbaiyanos se han convertido en un componente primordial de las demandas presentadas ante la justicia internacional. Términos como “bárbaros”, “animales” o “fascistas”, aparecen en los alegatos de ambos países. Los jueces de la máxima instancia judicial de Naciones Unidas han ordenado a ambas partes, en una orden provisional del pasado día 7, sin parangón en la historia del tribunal, que prevengan el odio racial mientras revisan el caso.<CW9>

Los discursos del odio, que afloran tanto en sociedades democráticas como en regímenes autoritarios, amenazan los derechos humanos al fomentar la discriminación y el racismo y tensan el ejercicio legítimo de la libertad de expresión. Aireados en arengas políticas o en las redes sociales, generan un ambiente de intolerancia que puede incitar a la violencia. Aunque el tribunal no tiene capacidad para forzar el cumplimiento de estas medidas cautelares, son vinculantes para los litigantes. De ahí su solidez, pero también sus limitaciones. En este caso, los jueces no han distinguido entre los improperios de armenios o de azerbaiyanos, sino que exigen —por unanimidad— la aplicación de disposiciones para que cese la incitación y promoción al odio racial.

“Es la primera vez que el tribunal dicta medidas cautelares tan claras en esta materia. No se trata solo de que este discurso sea ilícito. Es que también crea el clima necesario para que se cometan otros abusos o violaciones. A las partes les resultará difícil cumplir con todo lo ordenado hasta sus últimas consecuencias, pero es de esperar que se rebaje el tono del discurso público”, dice, en conversación telefónica, Asier Garrido Muñoz, profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad de La Haya para las Ciencias Aplicadas.

Entre los ejemplos invocados en este caso destacan las palabras del presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíyev, para referirse a los armenios. Les ha llamado “bandidos”, “vándalos”, “fascistas”, “bárbaros”, “infieles con ropa negra”, “enemigos” y “de naturaleza cobarde”, así como “animales”. Por su parte, la agencia estatal armenia de noticias, ArmenPress, escribe que los azerbaiyanos “son tan bárbaros como los turcos”. “No son dignos de estar en la Tierra” es otra de las expresiones que han manejado los jueces. Para Garrido Muñoz, resulta desconcertante “el cruce de acusaciones basadas en una similar intención denigrante”. “Hay diferencias en sus argumentos, pero en esencia observamos la misma deshumanización del vecino, al que consideran una amenaza”, reflexiona el experto. En el litigio se ha invocado la Convención sobre la Eliminación de la Discriminación Racial, de la que son parte Armenia y Azerbaiyán.

Mujeres por La Paz: Nicaragua.

“La crueldad también viste faldas”, artículo publicado en El País.

Gioconda Belli

GIOCONDA BELLI30 DIC 2021

-Como mujer feminista que soy, suelo imaginar que el mundo estaría mejor si lo administráramos las mujeres. El rol biológico suele equiparnos con una capacidad instalada para la empatía y la conciliación, una conciencia del otro necesaria para la supervivencia de la especie. Y, sin embargo, sería equivocado pensar que las mujeres somos incapaces de la impiedad. Que los cuentos de hadas hablen de Maléficas, Cruelas, las hermanastras odiosas de Cenicienta, la Úrsula perversa de La Sirenita, la despótica Reina de Corazones, no se debe tan solo a los prejuicios masculinos de sus autores. La historia moderna nos ha dado a la Dama de Hierro, indiferente a la lenta muerte de prisioneros irlandeses empeñados en una huelga de hambre, o mujeres cómplices de tiranos, como el caso de Elena Ceacescu. En mi propio país, Nicaragua, ha sido una mujer, Rosario Murillo consagrada vicepresidenta por su marido, Daniel Ortega, la que regentó los actos de violencia contra pacíficos manifestantes que derivaron en el levantamiento popular de abril de 2018. La maquinaria de guerra para sofocarlo dejó más de 300 cadáveres sobre las barricadas.

Desde el fin de la tiranía somocista en 1979, no se había visto en Nicaragua una desfachatez como la actual para diseñar una legalidad a la medida de las necesidades de una dictadura; leyes para cobijar la represión y defenderla con leguleyadas. Pero si eso le hubiera dado a Maquiavelo material para escribir otro manual para tiranos, lo más retorcido que estamos viviendo últimamente es el ser testigos de tratos inusualmente crueles contra los destacados líderes, candidatos electorales y mujeres dirigentes que fueron apresados antes de las recientes eleccionesgenerales de noviembre. Las cuatro mujeres dirigentes del Movimiento Renovador Sandinista (rebautizado Unamos, en 2020), el partido disidente de la senda autoritaria que Ortega le imprimió al FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional), y por lo que muchos lo abandonamos, son ahora chivos expiatorios. Este mes: Dora María Téllez, Ana Margarita Vijil, Suyen Barahona y Támara Dávila cumplen seis meses, seis meses de estar incomunicadas: encerradas solas en celdas mínimas, desnutridas, sin acceso a un libro, a leer o escribir, durmiendo en celdas frías sobre colchonetas plásticas, sin que se les permita a los familiares llevarles una cobija. Támara y Suyen tienen una niña de cinco años y un niño de cuatro, respectivamente. No se les ha admitido verlos en las escasas visitas familiares —permitidas apenas tras 90 días de encierro— Las madres no han podido siquiera hablarles por teléfono.

¿Intercede por ellas Rosario Murillo, que posa beatífica con hijos y nietos? ¿O es ella misma la autora de esta venganza? Porque no cabe otra palabra más que venganza para calificar el caso de estas mujeres apresadas por su militancia política. Dora María Téllez es nada menos que la icónica guerrillera que liberó la ciudad donde Ortega y Murillo lograron aterrizar días antes del triunfo de la Revolución provenientes de Costa Rica.

Maltratados, desnutridos, aunque no incomunicados, se encuentran en el mismo penal 36 personas más. Hombres y mujeres destacados, empresarios, campesinos, héroes sandinistas, antiguos embajadores. Hay dos que, por su edad, debían estar al menos bajo arresto domiciliario: Francisco Aguirre de 77 años, excanciller, y Edgard Parrales de 80, exembajador de la Revolución ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Ellos y los demás no tienen acceso legal a sus abogados; el enrevesado juicio contra algunos gira sobre los proyectos de dos ONG súbitamente criminalizadas. A otros se les acusa por opiniones y declaraciones designadas como traición a la patria. Se dice que serán juzgados, pero los juicios se han postergado indefinidamente.

En diarias alocuciones a mediodía, Murillo acusa a quien se le ocurre —ya vimos el caso de Sergio Ramírez— de incitar al odio. Ella, en tanto, predica el amor y reza a un Dios a su imagen y semejanza, mientras llama diabólicos a los sacerdotes católicos. Ortega, por su lado, considera que seguirá siendo revolucionario mientras —para felicidad del pequeño Stalin que aún vive en ciertos corazones— acuse al imperialismo yanki del rechazo popular contra sus abusos. Tras esa mampara justifica múltiples violaciones a los derechos humanos y una suma de 160 presos políticos que sufren maltratos propios de un Gulag.

AFGANISTÁN SE HUNDE BAJO EL CONTROL TALIBÁN

Ángeles Espinosa, Dubái, publicado en El País, 27/11/21

Tres meses después de que los talibanes se hicieran con el poder en Afganistán, el país asiático se hunde en la miseria. La cifra aleatoria de sus 100 días en el Gobierno, franqueada el pasado martes, está sirviendo para hacer balance de la situación. Nada que celebrar. El país es más pobre que el 15 de agosto, se ha quedado aislado y el colapso de su economía ha anulado los esperados réditos de la paz. Las promesas de los fundamentalistas de respetar los derechos humanos, incluidos los de las mujeres y la libertad de prensa, de se han probado hueras, dificultando tanto su reconocimiento como la asistencia internacional.

Los talibanes se han esforzado por mostrar una imagen más moderada que cuando gobernaron el país en los años noventa del siglo pasado. “Nuestra visión para el futuro de Afganistán es una sociedad abierta, diversa, donde la gente tiene libertad de movimiento, libertad de expresión y los demás derechos que el islam otorga a las personas”, ha declarado el portavoz de Exteriores, Abdulqahar Balkhi.

Sus palabras suenan bien a falta de aclarar qué límites marca su interpretación del islam. Los hechos hacen temer que haya cambiado poco desde su anterior dictadura. La diversidad del país no se ha reflejado en el Gobierno. A pesar de una anunciada amnistía general, muchos de quienes colaboraron con las fuerzas extranjeras están siendo perseguidos; hay constancia de ejecuciones públicas en algunas ciudades, y la libertad de prensa ha desaparecido junto a 257 medios de comunicación. Pero lo que está poniendo a prueba sus intenciones es, sobre todo, el trato a las mujeres.

Es cierto que esta vez no les han impuesto el burka, el sayón que cubre de la cabeza a los pies con una rejilla a la altura de los ojos, ni prohibido salir a la calle sin la compañía de un varón de la familia. Sin embargo, no se está permitiendo que las afganas vuelvan al trabajo, salvo en los hospitales y alguna actividad concreta, ni han reabierto las escuelas secundarias para chicas. Quienes vivieron bajo su férula ya escucharon entonces la excusa de que necesitan tiempo para crear un ambiente seguro. Y la reciente “recomendación” a las televisiones para que no emitan películas en las que aparezcan mujeres ha confirmado los peores presagios.

Cada día nos imponen más restricciones y no podemos decir la verdad”, confía un empresario de la comunicación de etnia pastún (como la mayoría de los talibanes) y que al principio no se sintió amenazado por el nuevo régimen. Al contrario, le dio el beneficio de la duda ante la corrupción del anterior Gobierno y lo que percibía como una discriminación de su comunidad por parte de los afganos persófonos que, según él, controlaban las palancas de la República. Tres meses después pide el anonimato para hablar y planea salir del país. “Esperábamos que hubieran cambiado, pero poco a poco están mostrando sus verdaderos colores”, resume.

Thomas Ruttig, uno de los mayores expertos en Afganistán y codirector del centro de estudios Afghan Analysts Network, coincide en que el balance es negativo. “Ha supuesto un paso atrás en los derechos humanos y cívicos de los afganos”, afirma durante una conversación telefónica. No obstante, considera que “aún está por ver si es el resultado de una política sistemática de los talibanes o de comportamientos individuales y falta de cohesión del grupo”.

Este analista opina que también se trata de “un fracaso de Occidente porque no construyó un marco institucional al que los afganos descontentos pudieran recurrir para hacer oposición de forma efectiva”. Asegura que no existía una sociedad civil independiente. “Como sucedía con las fuerzas de seguridad, dependía de la financiación extranjera y al fallar esta, ha sido incapaz de sobrevivir”, explica. Los fundamentalistas enseguida reprimieron las protestas, organizadas por pequeños grupos de mujeres y sin una estructura de apoyo.

“Lo único positivo, según me cuentan los afganos, es el fin de los combates”, señala. Aunque el Estado Islámico (IS-KP) ha realizado algunos atentados, la situación ha mejorado de forma significativa, sobre todo en las zonas que se encontraban bajo control talibán desde tiempo atrás. “La gente está contenta de que ya no haya drones sobrevolando sus cabezas y de poder ir a trabajar a los campos incluso de noche”, añade.

Aun así, ese ansiado beneficio ha quedado ahogado por la pérdida de la ayuda internacional y el aislamiento que afronta el nuevo régimen.

Los talibanes se hicieron con las riendas de Afganistán sin planes sobre cómo gestionar el país. En la embriaguez del paseo triunfal que les granjeó el derrumbe del Gobierno de Ashraf Ghani olvidaron que el compromiso de ayuda de Estados Unidos era contingente a que no conquistaran militarmente Kabul y compartieran el poder con el resto de los grupos afganos. Su avance sobre la capital supuso la ruptura de relaciones de los países que aportaban el equivalente a un 43% de su producto interior bruto (PIB) y financiaban el 75% de su gasto público.

Las sanciones por terrorismo que la ONU y Estados Unidos habían impuesto al grupo armado y a sus líderes afectan ahora al Gobierno provisional. Como resultado, Washington congeló las reservas afganas de divisas (9.000 millones de dólares) que guardaba en sus depósitos de la Reserva Federal y se interrumpió la ayuda extranjera. Incluso la asistencia humanitaria, para la que se han hecho exenciones, encuentra dificultades ante el bloqueo del sector bancario. La escasez de dinero en efectivo ha impulsado los precios al alza a la vez que se depreciaba la moneda nacional, el afgani.

Las consecuencias de ese colapso económico, sumadas a la grave sequía que ya padecía el país, han sido catastróficas para la población. Apenas un mes después de la caída de Kabul, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) calculaba que el 95% de los cerca de 40 millones de afganos no tenían suficiente comida. Con la llegada del invierno, 23 millones están en riesgo de hambruna, entre ellos tres millones de niños menores de cinco años, tanto en el campo como en las ciudades.

Ya el pasado septiembre se podía ver en Afganistán que muchas familias empezaban a vender sus enseres no solo para emigrar sino, a menudo, simplemente para subsistir. En todas las ciudades surgían mercados de segunda mano en los que se desprendían de muebles, alfombras, electrodomésticos y vajillas. Hace un mes, empezaron a llegar noticias estremecedoras de padres que recurrían a vender a sus hijas, incluso bebés. Es difícil imaginar mayor desesperación, o ponerse en el lugar de una madre afgana.

Los dirigentes talibanes piden que se reconozca la legitimidad de su Gobierno, se suspendan las sanciones contra ellos, se les permita el acceso a las reservas afganas sin condiciones y se trate a Afganistán como un país soberano. “¿Cómo vamos a facilitar servicios si nos cortan los recursos extranjeros y las organizaciones internacionales suspenden su ayuda?”, preguntaba el viceministro de Sanidad Abdulbari Omar, durante una reciente conferencia de prensa.

Para Ali Yawar Adili, un analista político afgano que ya ha abandonado el país, “estos 100 días se han caracterizado por profundas contradicciones”. Piensa que, en algunos aspectos, han resultado peor de lo esperado. “Culpan al anterior Gobierno y a la comunidad internacional, sin asumir que la situación actual es consecuencia de su campaña militar”, dice. No obstante, les reconoce algo de éxito en “consolidarse como la única opción viable [de Gobierno] y asegurarse una plaza en varias plataformas regionales como el proceso de Moscú”.

Aunque los principales donantes y organizaciones internacionales siguen hablando con los talibanes, el reto que afrontan no es solo encontrar vías para ayudar a una población crecientemente empobrecida sorteando a la nueva administración. Hay también problemas éticos. Los fundamentalistas aceptan de buen grado la asistencia extranjera, pero mantienen políticas que la dificultan.

Además de carecer de planes económicos, están dando prioridad a pagar a sus combatientes, mientras que los empleados públicos llevan tres meses sin cobrar. De momento, la ONU anunció a principios de este mes que había pagado directamente a 23.500 sanitarios. También ha mostrado su voluntad de hacer lo propio con los maestros. Como ha tuiteado Heather Barr de Human Rights Watch, sería más fácil si reabrieran las escuelas secundarias para chicas. Su cierre plantea un dilema a los donantes “que no pueden financiar sistemas discriminatorios”.

Dos cóndores en peligro de extinción tienen crías por reproducción asexual pese a disponer de machos cerca

Las hembras ya habían tenido descendencia por vía sexual en numerosas ocasiones anteriormente. Es el primer caso de partenogénesis conocido en cualquier especie aviar donde la hembra tenía acceso a un macho

Laura Camacho, El País 23/11/22

Los cóndores de California llevan años en peligro de extinción. Desde hace tres décadas, científicos de San Diego Zoo Wildlife Alliance realizan estudios genéticos para determinar el parentesco entre los polluelos y sus progenitores. La sorpresa llegó cuando descubrieron que había dos individuos que eran hijos cada uno de una hembra de cóndor, pero que no estaban relacionados genéticamente con ningún macho y, por tanto, biológicamente eran huérfanos de padre. Para evitar posibles errores repitieron en numerosas ocasiones la prueba genética. La conclusión a la que llegaron es que estos habían sido producidos por partenogénesis, una forma de reproducción asexual. Lo llamativo es que las madres de estas aves, que se encontraban en cautividad, convivían con machos y anteriormente se habían reproducido sexualmente. De esta manera, este descubrimiento, publicado ahora en Journal of Heredity, supone el primer caso de partenogénesis en cóndores y el primero de cualquier especie aviar donde la hembra tuvo acceso a un macho.

Inadmisible uso de seres humanos, inmigrantes y refugiados como proyectiles bélicos…

Marruecos… en tan solo 24 horas, desde Marruecos han sido introducidas en España más de 5.000 personas. Además, muchas de ellas menores…

Bielorrusia…Migrantes y refugiados en la frontera entre Bielorrusia y Polonia. Atrapados entre la tortura y el rechazo a los extranjeros

Ucrania refuerza su frontera con Bielorrusia ante la crisis migratoria y la amenaza rusa…

Rusia destruye un satélite con un misil y pone en peligro a los siete astronautas de la estación espacial

Publicado en El PAÍS, Agencias, 16/11/21

Una lluvia de cientos de desechos obliga a cuatro estadounidenses, dos rusos y un alemán a refugiarse en dos naves que podrían haberles llevado de regreso a la Tierra 

Los astronautas Anton Shkaplerov, Tom Marshburn, Kayla Barron, Raja Chari, Matthias Maurer, Mark Vande Hei y, sentado, Pyotr Dubrov, el pasado 11 de noviembre.

Los astronautas Anton Shkaplerov, Tom Marshburn, Kayla Barron, Raja Chari, Matthias Maurer, Mark Vande Hei y, sentado, Pyotr Dubrov, el pasado 11 de noviembre.HANDOUT (AFP)AGENCIAS16 NOV 2021 – 08:18 CET2

Estados Unidos ha acusado a Rusia de poner en peligro la integridad de la Estación Espacial Internacional con la destrucción “imprudente” de uno de sus propios satélites, provocando que los astronautas se hayan tenido que refugiar en dos naves espaciales de la lluvia de miles de pedazos de la basura espacial. El Departamento de Estado estadounidense ha asegurado que Rusia ha destruido con un misil uno de sus propios satélites. Un ensayo balístico que hasta el momento ha dejado “más de 1.500 piezas de basura espacial” desperdigada, que amenaza con hacer peligrar “los intereses de todas las naciones”.null

“Esta prueba supone un aumento significativo de los riesgos a los que están expuestos astronautas y cosmonautas en la Estación Espacial Internacional”, así como para el resto de actividades relacionadas con los viajes al espacio, ha contado el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, quien ha apuntado que la Administración ya había hablado “varias veces con altos funcionarios rusos para advertirles de la irresponsabilidad y peligrosidad de la prueba”. Por su parte, el secretario de Estado, Antony Blinken, ha trasladado que estos hechos “demuestran claramente” que Rusia “está dispuesta a poner en peligro la sostenibilidad a largo plazo del espacio exterior”, así como “poner en peligro la exploración y uso” del espacio por parte del resto de las naciones. null

En este sentido, ha manifestado que la Administración estadounidense trabajará, en colaboración con sus aliados y socios, para responder a este “acto irresponsable”, al mismo tiempo que ha invitado al resto de países a que se unan para acordar una serie de “normas de comportamiento responsable”. “Exhortamos a todas las naciones espaciales responsables a que se unan a nosotros en los esfuerzos por desarrollar normas de comportamiento responsable y se abstengan de realizar pruebas destructivas, peligrosas e irresponsables como las llevadas a cabo por Rusia”, ha trasladado el secretario de Estado en un comunicado difundido por el Departamento.

Los astronautas de la Estación Espacial Internacional se vieron obligados a refugiarse en un par de cápsulas especiales después de que una nube de desechos espaciales amenazara con pasar cerca de las instalaciones. Los astronautas de la NASA Tom Marshburn, Raja Chari y Kayla Barron, junto con Matthias Maurer de la Agencia Espacial Europea, se metieron en la nave espacial Crew Dragon; mientras que los cosmonautas rusos Anton Shkaplerov, Pyotr Dubrov y el astronauta de la NASA Mark Vande Hei se refugiaron en la cápsula Soyuz.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, ha criticado que Rusia no haya puesto en conocimiento de las autoridades estadounidenses la prueba de misiles que habría realizado por lo que Washington, ha adelantado, pedirá revisar la normas sobre las actividades espaciales para confirmar qué puede “ser utilizado de manera responsable” por todas las naciones presentes en el cosmos. Por su parte, el administrador de la NASA, Bill Nelson, ha suscrito las palabras del secretario de Estado y ha trasladado su incredulidad ante los hechos protagonizados por Moscú pues “también ponen en peligro a sus propios cosmonautas”.

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