La participación de las mujeres en las negociaciones de paz es cada vez menor…

La vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohamed, afirma que los desafíos del mundo de hoy están en muchos sentidos conectados con el pisoteo de los derechos de las mujeres y con la misoginia arraigada en todo el orbe.

No podemos separar el peligroso estado de la paz en nuestro mundo de los efectos destructivos del patriarcado y el silenciamiento de las voces de las mujeres”

Durante la sesión, la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, presentó el informe más reciente del Secretario General sobre la situación de las mujeres, la paz y la seguridad, que advierte del gran sufrimiento de este grupo poblacional en los escenarios de conflicto.

Según ese estudio, la escalada de conflictos violentos y los retrocesos de logros generacionales en materia de derechos de género, dejan la agenda de las mujeres, la paz y la seguridad más lejos que nunca de sus metas.

En sus intervenciones, tanto Sima Bahous como Amina Mohammed subrayaron las evidencias de que los acuerdos de paz son más sostenibles cuando hay mujeres en las mesas de negociación y deploraron que pese a esta realidad, su participación en las negociaciones de paz sea cada vez menor.

En el 2021, la representación de las mujeres en los procesos de paz de las Naciones Unidas llegó sólo al 19 % en comparación con el 23 % en 2020. Asimismo, hubo una marcada exclusión y representación insuficiente en los procesos que no estuvieron liderados por la ONU.

Mohammed refirió que los estudios han demostrado que cuando se fortalece la resiliencia y el liderazgo de las mujeres, todos se benefician, incluidos los hombres y los niños.

“Es más probable que las mujeres fomenten modos inclusivos de gobernanza y convivencia; más probable que construyan la paz y silencien las armas; y más probable que inviertan en desarrollo sostenible, una piedra angular de comunidades y sociedades pacíficas y prósperas”, apuntó la vicesecretaria.

Agregó que la participación de las mujeres en todos los niveles, desde las comunidades locales hasta los parlamentos nacionales, ha sido clave en el cambio de enfoque para la paz y la seguridaddurante los últimos 20 años.

Falta de financiamiento

El informe del Secretario General contrapone el gasto militar de 2021 -que al alcanzar los 2100 billones de dólares se convirtió en el más alto de la historia-, con el financiamiento a las organizaciones de mujeres en países afectados por conflictos, que cayó de 181 millones de dólares en 2019 a 150 millones en 2020.

En este sentido, la directora ejecutiva de ONU Mujeres afirmó que negar a las mujeres espacios, acceso o financiamiento alienta a quienes abusan de ellas y valida sus tácticas. “Invertir en liderazgo de mujeres, en organizaciones de mujeres y en apoyar los derechos humanos de las mujeres en contextos de conflicto es más urgente, necesario y tiene más sentido que nunca”, aseveró.

Antes de terminar, Bahous llamó al Consejo de Seguridad a que exija que las mujeres estén debidamente representadas en los procesos de paz. “No hay excusas para lo contrario. Que estemos retrocediendo es seguramente una simple falta de voluntad. Los insto a tomar la decisión inteligente con el financiamiento y a priorizar los recursos para las mujeres, la paz y la y seguridad. (…) La alternativa no es sólo fallar a las mujeres, es fallarnos a todos”, puntualizó.

En el mismo tenor, Amina Mohammed urgió al mundo a oponerse firmemente a los grupos armados que utilizan la violencia como arma de guerra, y la misoginia como parte de sus tácticas de propaganda, reclutamiento y recaudación de fondos.

“Las mujeres y las niñas suelen ser los principales objetivos de la violencia y el abuso en situaciones de conflicto. Deben estar a la vanguardia de nuestra respuesta. (…) Renovemos el compromiso de colocar a las mujeres en el centro de todo lo que hacemos en todas partes”, concluyó.

Ucrania asesta un buen mandoble a México

Por Carmen Morán Breña

La bofetada ha debido de doler. Ocurre con las que llegan por donde menos se las espera. ¡Pum! Con toda la mano abierta. Fue de este modo: el presidente mexicano anunció, días antes de los fastos patrios, que hablaría de Ucrania y toda la prensa aguzó el oído. Con la solemnidad festiva de una parada militar, el viernes pasado llegó el discurso: Andrés Manuel López Obrador planteó la creación de un comité en la ONU integrado por el presidente de la India y el papa del Vaticano para iniciar conversaciones con el objetivo de alcanzar una tregua en la guerra que asola Ucrania. Es por la paz, para que no haya más sufrimiento y se recuperen las economías del mundo, aseguró el mexicano.

Narendra Modi, calladito. El papa Francisco, ni mu. Y de repente, se oye el guantazo.

Llegaba desde Ucrania, el sábado, tiempo a Rusia para renovar las reservas antes de la próxima ofensiva? Entonces es un plan ruso”, dejó caer como una bomba Myjailo Podolyak, asesor de Zelenski. Después de meses de desolación, las tropas ucranias han recuperado, en los últimos días, 8.000 kilómetros cuadrados del territorio invadido por los rusos. Quizá no era el momento de hablar de treguas. 

¿Qué no había entendido Zelenski del mensaje que llegaba de México? Por si acaso, López Obrador volvió a publicar el discurso completo en las redes sociales, el campo de batalla usado por ambos. (Si hubo métodos más diplomáticos para templar el asunto fueron eficaces, porque no se conocieron). El mexicano reiteró que su compromiso era con la paz y nada más que con la paz y el bienestar de los pueblos del mundo. 

Pero el ucranio lo había interpretado muy de otro modo: “Los pacificadores que usan la guerra como tema para sus propias relaciones públicas solo causan sorpresa», atacó Podolyak en Twitter. Qué enredo. Pero si precisamente había sido López Obrador el que acusó  a las grandes potencias “de posicionarse ante el conflicto solo para servir a sus propios intereses”, Y ahora salían con esa… Pues ni modo. ¿Quieres pelea? El presidente mexicano zanjó el asunto: “Muchos no conocen [mi propuesta de paz] y otros la desechan debido a sectarismos o intereses de élite”. ¡Toma de vuelta! Menudo sábado. 

Con tanta tensión acumulada, será el canciller Marcelo Ebrard el que tendrá que presentar el proyecto este martes ante las Naciones Unidas, donde el capítulo central será la terrible guerra. A buen seguro, Modi no tendrá ganas de hablar del asunto. Y el Papa… pues debajo del solideo. Zelenski ha obtenido permiso para dirigirse a la Asamblea de la ONU por videoconferencia, quizá es un alivio para Ebrard, pero qué va, vía telemática también puede arreciar, como se ha visto en Twitter. El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, sí andará por allí. A ver cómo acaba todo esto…  

Los derechos de las personas en Xinjiang

Evaluación de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU sobre los problemas de derechos humanos

La Evaluación del ACNUDH sobre las preocupaciones de derechos humanos en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, República Popular China es un informe publicado el 31 de agosto de 2022 por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) sobre el trato que reciben los uigures y otros grupos mayoritariamente musulmanes en China. El informe concluye que «la extensión de la detención arbitraria y discriminatoria de miembros de los uigures y otros grupos predominantemente musulmanes, de conformidad con la ley y la política, en el contexto de las restricciones y la privación más general de los derechos fundamentales de que gozan individual y colectivamente, puede constituir crímenes internacionales, en particular crímenes de lesa humanidad[1][2][3]

informe de las Naciones Unidas sobre el genocidio uigur en China, publicado en 2022

“Memoria democrática o difamación política”

-No se puede considerar franquistas en una ley a los Gobiernos de 1978 a 1983-

Publicado en El Comercio, 7/7/22

JOSÉ IBARROLAJAVIER TAJADURA TEJADAPROFESOR DE DERECHO

El proyecto de Ley de Memoria Democrática, aprobado por el Consejo de Ministros hace un año, estuvo paralizado durante meses y ahora el PSOE y Podemos han acelerado la tramitación para que pueda ser aprobado, en principio, la próxima semana. Si, como sostienen algunos, con la aprobación de esta norma se pretende dar respuesta a la derrota electoral en Andalucía, la desorientación del Gobierno sería notable, porque si algo ha puesto de manifiesto el resultado de las elecciones andaluzas es que este tipo de medidas sectarias genera cada vez menos respaldo popular.

Las cuestiones más controvertidas del proyecto son la referencia a la ley de amnistía -que realmente es inocua- y a la creación de una comisión para investigar vulneraciones de derechos humanos producidas después de la aprobación de la Constitución, que implica un supuesto inaceptable de difamación política.

El proyecto de ley incluye un precepto que dice: «Todas las leyes del Estado español, incluida la Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía, se interpretarán y aplicarán de conformidad con el Derecho internacional convencional y consuetudinario y, en particular, con el Derecho Internacional Humanitario, según el cual los crímenes de guerra, de lesa humanidad, genocidio y tortura tienen la consideración de imprescriptibles y no amnistiables». Los representantes de Podemos sostienen que la aprobación de esta disposición supone «el fin de la impunidad de los crímenes del franquismo». Y por ello ha sido calificada por el dirigente comunista Enrique Santiago como «la piedra angular de la reforma».

El PSOE, por el contrario, sostiene que la cláusula no supone ningún cambio respecto a lo aplicado hasta ahora puesto que ninguna norma penal (desfavorable) puede ser aplicada retroactivamente. Los portavoces socialistas tienen toda la razón, pero precisamente por ello, y para evitar la confusión, si como expresamente reconocen la aprobación de esta norma «no supone cambio alguno», es evidente que sería mucho mejor no aprobarla. Desde un punto de vista jurídico, carece de sentido llevar adelante leyes que no tienen consecuencias jurídicas.

Y, ya desde un punto de vista político, es imprudente e irresponsable apoyar una norma que contribuya a poner en cuestión el principio de reconciliación nacional -formulado por vez primera por el PCE- que está en la base de la Constitución como acta de paz -en acertada expresión de Alfonso Guerra-. Por ello, y desde el punto de vista de la defensa de la Transición política y del consenso constitucional, el proyecto de ley deja mucho que desear.

Al margen de que la ‘memoria’ no es un objeto susceptible de ser regulado por el legislador, lo que no se puede aceptar es la utilización de esa regulación para dividir a la sociedad. Con todo, lo más grave e inaceptable es la inclusión de una enmienda de Bildu, aceptada por el PSOE y según la cual «las consecuencias del franquismo se mantuvieron en el tiempo hasta 1983». Lo de menos es que en todos esos planteamientos subyace un error de incomprensión respecto a lo que fue el franquismo, un poder de hecho que como tal desapareció con la muerte del dictador. Hablar de consecuencias del franquismo -una vez desaparecido Franco- en el plano histórico es posible, pero lo que no puede aceptarse es su proyección en un texto jurídico. Hacerlo de esta manera supone considerar franquistas a los distintos gobiernos legítimos de España entre 1978 y 1983.

La enmienda pactada por el PSOE con Bildu se basa en el supuesto de que, aprobada la Constitución, se siguieron produciendo casos de «vulneración de derechos humanos a personas por su lucha por la consolidación de la democracia, los derechos fundamentales y los

valores democráticos». Por ese motivo, se añade al proyecto una disposición adicional que contempla «la designación de una comisión técnica que elabore un estudio sobre dichos supuestos entre la entrada en vigor de la Constitución de 1978 y el 31 de diciembre de 1983» para señalar posibles vías de reconocimiento y reparación.

La aprobación definitiva de esta enmienda supondría consagrar en un texto legal una falsedad histórica y una difamación política. La falsedad consiste en sostener que el franquismo estuvo vigente y perduró hasta 1983, con lo que indirectamente se pretende legitimar las actuaciones de grupos terroristas y subversivos que atentaron en esos cinco años. Esa falsedad histórica implica una difamación política: la de los distintos gobiernos de UCD -de Adolfo Suárez y de Leopoldo Calvo Sotelo- y el primero del PSOE presidido por Felipe González, que, entre 1978 y 1983, tuvieron que afrontar la complicada tarea de consolidar la democracia en España frente a quienes aspiraban a destruirla. Desde esta óptica, el principal efecto de la futura ley de Memoria Democrática será deslegitimar la Transición y erosionar la convivencia democrática.