
Señalé de entrada en la asamblea de Granada días atrás, que lo que me había decidido a apoyar a Madina había sido su actitud en defensa de que todos los militantes pudiéramos participar en la elección del próximo Secretario General del PSOE. Comenzaba demostrando que «sus hechos respaldaban sus palabras» y, en mi opinión, eso es justamente lo que precisa el PSOE para comenzar a recuperar su deteriorada credibilidad. Edu, fundamenta su campaña en esta coherencia entre «el dicho y el hecho» y en esta seña de identidad democratizadora de su proyecto político. Su primer lema conmovedor y magnífico, promete dinamizar y revitalizar nuestra desacreditada Democracia, con dos palabras cercanas y abiertasque nos invitan a todos : «Empiezas Tú».
Dice mucho de este joven político y no debemos menospreciar la importancia de esa exigencia de representatividad democrática rigurosa, porque su propuesta supone un gran avance en la história de España y, no lo olvidemos, responde a un mandato constitucional insuficientemente aplicado (por cierto muy coreado últimamente en la calle con el «no nos representan»): En efecto, en cuanto al ejercicio de la democracia interna, aunque comparativamente aventaja el PSOE, tampoco los demás partidos de representación parlamentaria han logrado no decepcionar. Todo lo cual ha repercutido negativamente en la calidad general de nuestra Democracia.
Esa coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, entre los hechos y las palabras, también debería ser fundamental para todos los pre-candidatos socialistas que concurren en esta contienda. Porque no sé hasta qué punto se puede dar la sensación de neutralidad (acertadamente intentada por la Presidenta de Andalucía y Secretaria General del PSOE de Andalucía, Susana Díaz) cuando día tras día, en suelo andaluz, Pedro Sánchez, le dedica y brinda su discurso en un «continuado laudeamos halagos sin fin» que muchos interpretan como prueba evidente de que es «el candidato de Ella».
También es significativo, como muestra de seriedad y madurez por parte de Edu Madina la elección de su imagen de salida, junto al busto de Ramón Rubial lo que supone un gran cambio, dándole de nuevo protagonismo al mejor socialismo». Porque aquel Presidente, Ramón Rubial siempre fué «la rectitud ética» en persona, la encarnación del compromiso vital con el socialismo, la fuerza y la verdad de la coherencia de comportamientos, la serena pervivencia tras una condena a muerte, el sufrimiento de mas de treinta años de cárcel, la lucha y represión brutal contra la defensa de las libertades y derechos de la persona, la elegante discreción por encima de todo, etc, etc, . No puedo olvidar que en aquella ejecutiva federal, de la que yo formé parte, el Presidente Ramón Rubial, siempre presente y atento, hablaba en muy contadas ocasiones pero cuando lo hacía,… recordabas ya para toda la vida su fuerza verbal y la integridad ética de su discurso cargado de intensidad socialista y de experiencia humana.
La opción Madina comienza a dar los primeros pasos: fundamentar el proyecto en la militancia sienta una base firme porque no es lo mismo un secretario general designado entre unos pocos, que dar paso a que decidan 200000 militantes. Pero no olvidemos que, en todo caso, los próximos avances tendrán que ser obligadamente graduales y muy consensuados porque el Congreso del 26-27 de Julio, subsiguiente a la consulta de los militantes,13 de Julio, tiene que moverse dentro de los límites, reglamentaciones y pautas de representación tradicional.
La dinamización de la militancia del PSOE que estoy apreciando en estos días es un buen síntoma. Se está consiguendo despertar conciencias y actitudes dormidas, generar una revitalización esperanzadora en las bases y en muchos jóvenes y mayores. Pero no lo tenemos fácil, la militancia: Mi experiencia en la base del PSOE se remonta a los primeros tiempos de la Transición desde 1973 y a esta etapa actúal, desde 2004: Hace tiempo que percibo a las bases desmotivadas y no me extraña porque el desprecio ciudadano a «los políticos, todos iguales» es durísimo para nosotros; porque el menosprecio viene frecuentemente coreado por algunos medios de comunicación que deterioran nuestra imagen con estereotipos varios, a cual mas insultante; porque la política se acompaña de la despiadada competición por el poder, que es atroz como siempre; y porque el papel de meros «palmeros» que nos otorga la «política espectáculo» tan de moda, desmotiva a cualquiera. En definitiva, sabemos que prestamos un servicio imprescindible a la organización pero casi se nos había olvidado hasta que Edu, nos ha reclamado para artífices decisivos de un nuevo tiempos de cambio transcendental en el PSOE.
He notado ciertas reticencias, como menciones a un posible futuro PSOE dividido y sin rumbo… El pluralismo no es división, justamente el gran valor de la Democracia es la consecución de la unidad a partir de lo plural; la incorporación de este nuevo proyecto de modernidad a la Secretaría General, en la persona del Diputado y Secretario General del Grupo Parlamentario, Vocal (hasta ayer que se consideró él a sí mismo moralmente incompatible) de la Dirección Federal, Edu Madina, me parece acertada y prometedora del cambio que el PSOE necesita. A quienes recelan mostrando miedos diversos…, les diré que: a mi, lo que me provoca miedo es no cambiar, no variar el rumbo, desoir el clamor del descontento.
María Izquierdo
Diputada Constituyente
41 años de militancia PSOE
Publicado en «Ideal», 25_6_14, p. 26_27
El portavoz socialista de Hacienda en el Congreso, Pedro Saura, ha acusado al ministro del ramo, Cristóbal Montoro, de ser un «trilero de tomo y lomo» que «engaña» a los españoles al decir que les bajará los impuestos. «Con una mano da un poco y con la otra quita un mucho, sobre todo a las rentas medias y bajas. Ése es Montoro», ha añadido.
El diputado vasco convence al 35,5% de los votantes socialistas
Hola compañera, hola compañero:
El pluralismo no es división:
Procuro no hablar mucho aquí de aquellos asuntos en los que “todos” estamos de acuerdo. Agregar mi apoyo o mi condena a una situación o a una causa evidentes suele parecerme superfluo, y podría dar la impresión de que sólo aspiro a colgarme la decorativa medalla, o de que me guardo las espaldas para que nadie me acuse de no haberme pronunciado sobre cuestiones que claman al cielo. Sin embargo hay alguna excepción de tarde en tarde, y se hace difícil callarse cuando por fin, y “gracias” al secuestro de casi trescientas niñas y adolescentes nigerianas por parte del grupo sanguinario-deficiente llamado Boko Haram, hay cierta reacción planetaria ante el sojuzgamiento de que son objeto las mujeres en grandes porciones del globo. Hay demasiados sitios en los que se las trata no ya como a ciudadanas de segunda, sino como a menores de edad permanentes, a prisioneras, a propiedades, a siervas, a animales de crianza o de carga, a prostitutas particulares, a esclavas. A individuos sin voz ni derechos ni autonomía, a criaturas forzosamente parasitarias a las que no se permite trabajar, ni ir a un hospital por su cuenta si están enfermas o heridas, ni conducir, ni mostrar el rostro ni el cabello, ni salir a la calle más que acompañadas de varones, es decir, de “tutores” o más bien dueños. También los hay, como se sabe, en los que se tirotea o envenena a las niñas por ir a la escuela, por intentar aprender algo, por negarse a languidecer en la oscuridad y la ignorancia como todas las generaciones que las precedieron. Hay niñas y profesores (y sobre todo profesoras) que se juegan la vida a diario por acudir a un aula, lo que en la esfera occidental constituye la cotidianidad más rutinaria de millones de críos. En algunos lugares esas aulas han de estar custodiadas por gente armada, para evitar atentados o raptos como el mencionado (antes hubo muchos otros). Más acá, en Europa o América, son millares las mujeres que inmigran con la promesa de un empleo o de una boda “conveniente” y que, una vez llegadas a su destino, descubren que todo fue un engaño para dedicarlas a labores sexuales en régimen de esclavismo, con las consiguientes palizas, drogadicciones forzosas, amenazas continuas a sus familias (no digamos a sus hijos si los tienen); amenazas con frecuencia cumplidas. Todo esto se sabe, por lo que no entiendo a mis congéneres europeos. No soy puritano de derechas ni de izquierdas (tan coincidentes), y creo que quien elija dedicarse a alquilar su cuerpo –o sus órganos sexuales– es libre de hacerlo, lo mismo que otros alquilan sus manos, su espalda o su cerebro (casi todos algo alquilamos, y no por gusto). Jamás he estado con una puta, pero si un día –espero que no– me viera tentado o “necesitado”, lo último que se me ocurriría sería recurrir a una extranjera en mi país, africana, del Este, latinoamericana: nadie podría garantizarme que no era alguna de esas muchachas obligadas, embaucadas, cautivas. La mera sospecha me lo impediría. Tampoco entiendo a muchas mujeres de nuestro ámbito, que pierden sus energías en denuncias absurdas, en vez de ir a lo crucial y urgente. Hace poco, la cineasta Jane Campion logró titulares al señalar que, de las sesenta y tantas ediciones del Festival de Cannes, sólo una directora –ella, creo– se había alzado con el mayor premio. Sí, suena fatal en principio. Pero ¿cómo no iba a ser así si durante décadas apenas había mujeres que dirigieran? Hasta hace una veintena de años –digamos–, se contaban con los dedos de las manos: Mabel Normand, Dorothy Arzner e Ida Lupino en Hollywood, Agnès Varda en Francia, Leni Riefenstahl, Margarethe Von Trotta y Danièle Huillet en Alemania, Ana Mariscal en España … En mucho menor grado, algo semejante ha sucedido con compositores, pintores y hasta escritores. Claro que si esto ha sido así, se ha debido a la tradicional relegación de la mujer a las tareas domésticas y a los impedimentos con que se ha encontrado para dedicarse a lo que le interesara. Pero así ha ido el mundo durante demasiados siglos. Quejarse de lo que se quejaba Campion viene a ser tan inútil, salvando algunas distancias, como protestar por que apenas haya habido generalas y almirantas. Hay cosas, en cambio, que sí claman de verdad al cielo en nuestra parte de la tierra, y la más palmaria e incomprensible es que en nuestros países las mujeres perciben remuneraciones inferiores a los varones, exactamente por el mismo trabajo, por ocupar idénticos puestos y tener las mismas responsabilidades. Que semejantes afrenta y discriminación se perpetúen día tras día, y los Gobiernos no obliguen a los empresarios a igualar los salarios, es para mí uno de los mayores enigmas, además de la mayor injusticia. Pero los Gobiernos no prestan atención a cuestiones que afectan a la mitad de la humanidad, y por eso no tratan como a parias a países como Irán o Arabia Saudí, y tantos otros, en los que las mujeres malviven, sometidas y sin libertades. Hay quienes hablan de “diferentes” costumbres y “culturas” que se han de respetar y en las que no cabe inmiscuirse. Es como si se dijera que no había que inmiscuirse en la costumbre sudista de tener esclavos en las plantaciones, o en la “cultura” de los nazis de gasear judíos, homosexuales y gitanos. Salvando algunas distancias de nuevo, que en este caso –y bien mirado– no resultan tan insalvables. El País Semanal 8/6/14 elpaissemanal@elpais.es
La mujer de 60 años que resultó herida de gravedad en Motril (Granada) el pasado 20 de mayo tras ser golpeada en la cabeza por su marido con un martillo ha muerto esta madrugada en el Hospital de Traumatología de Granada, según han informado familiares de la fallecida. Araceli Morales Barros, que había tenido una evolución favorable en los últimos días del traumatismo craneoencefálico que sufrió, abandonó la Unidad de Cuidados intensivos (UCI) para pasar a planta el pasado jueves, pero una recaída de última hora provocó el fallecimiento.