EEUU afirma que el avión fue derribado deliberadamente y apunta a los prorrusos

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Estados Unidos aseguró este viernes en el Consejo de Seguridad de la ONU que todo apunta a que el avión de Malaysia Airlines siniestrado en Ucrania fue derribado de forma deliberada por un misil disparado desde un área bajo control de las milicias prorrusas. “El avión (…) fue probablemente derribado por un misil tierra-aire, un SA-11, operado desde una zona controlada por separatistas en el este de Ucrania”, dijo la embajadora estadounidense, Samantha Power. La representante de EEUU recordó al Consejo que las milicias prorrusas disponen de la tecnología necesaria para ese tipo de ataque y ya han derribado aviones ucranianos durante el conflicto.

Además, Power apuntó que el mismo día en el que la aeronave fue derribada, se vio a rebeldes con sistemas de misiles SA-11 en la misma zona y líderes de las milicias asumieron el jueves en redes sociales haber alcanzado un avión, mensajes que luego borraron. La embajadora estadounidense señaló también que, dada la complejidad técnica de este tipo de armas, parece “poco probable” que los separatistas pudiesen utilizarlas por si solos, por lo que aseguró que “no se puede descartar asistencia técnica de personal ruso”.

Power urgió a Moscú a hacer todo lo posible para poner fin al conflicto en el este de Ucrania y aseguró que “Rusia puede terminar con esta guerra”. Reino Unido, Australia y Francia defendieron en sus intervenciones posturas similares a la estadounidense, mientras que China pidió no sacar conclusiones precipitadas sobre el siniestro.

Poco después de estas declaraciones, el presidente Barack Obama pidió un alto el fuego inmediato en el este de Ucrania para permitir una investigación sobre el siniestro. “Para facilitar la investigación, Rusia, los separatistas prorrusos y Ucrania deben adherirse a un alto el fuego inmediato”, dijo Obama en una declaración desde la sala de prensa de la Casa Blanca. “No se debe obstruir las pruebas. Los investigadores tienen que acceder al lugar de los hechos”, agregó, y aseguró que un equipo del FBI y la agencia de Seguridad para el Transporte (NTSB, en inglés) está “de camino” a Ucrania para asistir en la investigación.

El mandatario consideró que el siniestro “es ciertamente una alarma para que el mundo entienda que tiene consecuencias un conflicto en plena escalada en el este de Ucrania, que no puede contenerse” ni reducirse a un conflicto a nivel local. “Este indignante acto nos recuerda que es hora de que se restaure la paz y la seguridad en Ucrania”, indicó.

Subrayó que es “demasiado pronto para saber las intenciones de quienes dispararon el misil” y evitó culpar directamente al presidente ruso, Vladimir Putin. “Pero también sabemos que esta no es la primera vez que un avión ha sido derribado en el este de Ucrania. En las últimas semanas, separatistas apoyados por Rusia han derribado un avión de transporte ucraniano y un helicóptero ucraniano, y han reivindicado el derribo de un avión de combate ucraniano”, aseguró.

En este sentido, los servicios secretos ucranianos aseguron haber interceptado conversaciones en las que rebeldes prorrusos reconocen haber derribado al avión. Pocos minutos después de la caída del Boeing 777-200, los separatistas habrían informado al Éjército ruso de que las milicias cosacas alcanzaron a un avión. Posiblemente los rebeldes creían disparar contra un avión militar Antonov An-26. El servicio secreto ucraniano publicó las conversaciones telefónicas, cuya veracidad no se pudo comprobar.

Mientras tanto, Rusia responsabilizó este viernes a las autoridades ucranianas del siniestro por no haber cerrado el espacio aéreo en una zona de combate. “Cualquier persona normal se planteará por qué los controladores aéreos ucranianos han mandado a un avión a una zona de combate, una zona donde la aviación se utiliza para ataques, sobre todo contra objetivos civiles, y donde hay en funcionamiento sistemas de defensa antiaérea”, señaló el embajador ruso en la ONU, Vitaly Churkin, en una intervención ante el Consejo de Seguridad.

Churkin subrayó que, según la legislación internacional, es responsabilidad de las autoridades nacionales garantizar la seguridad de los aviones civiles que sobrevuelan su espacio aéreo y pidió por ello una investigación sobre la gestión de Ucrania. “Hay que investigar no solamente la catástrofe, sino la medida en que las autoridades de la aviación civil ucraniana han respetado sus obligaciones y han utilizado sus derechos”, defendió el embajador ruso. “¿Han hecho realmente todo lo posible para que la campaña militar desencadenada por Kiev no lleve a esta tragedia?”, se preguntó, criticando que hasta hoy no se decretase el cierre del espacio aéreo en la zona del siniestro.

Churkin, que defendió la puesta en marcha de una investigación internacional sobre el suceso, pidió también no “presionar a los investigadores intentando prejuzgar los resultados con declaraciones e insinuaciones”.

AGENCIAS, WASHINGTON | ACTUALIZADO 18.07.2014 – 19:21