Premio II Memorial Pablo Iglesias

imageAyer recibí, de manos del Vicepresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Jimenez Barrios, del que fuera Presidente de Andalucía, Pepe Rodriguez de la Borbolla, y de la portavoz de la Diputación de Sevilla, Trinidad, el premio: II MEMORIAL PABLO IGLESIAS

Excelente reconocimiento que integra las tres grandes referencias de mi vida política, a saber:

La memoria de nuestro fundador, Pablo Iglesias Posse;

La del PSOE, que es la mejor herramienta para avanzar derechos y libertades;

y la de Andalucía que siempre aporta al socialismo luz, audacia y solidaridad.

Gracias a Luis Yañez que disertó en el acto sobre el Abuelo Iglesias y su vida; a Evangelina Naranjo que hizo una extraordinaria presentación de mi trayectoria política y a cuantos me acompañasteis en esta fecha capital.

Mi reconocimiento por su labor al CEDIS

Gracias

Marta Fontenla : “la Iglesia fomenta la desigualdad”

Marta Fontela

La religión influye en la educación, en la sumisión de la mujer frente al varón. Esa inequidad genera distintas formas de violencia. Las políticas del Estado deben ser tomadas por la sociedad, para poder generar un cambio.

Marta Fontenla, cofundadora de la Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer (ATEM), ha escrito varios trabajos sobre prostitución y patriarcado, para dar cuenta de la opresión femenina y la apropiación de su fuerza productiva y reproductiva. En esta división del trabajo y de los lugares de poder, la institución de la fe cumple un rol crucial. “La Iglesia católica se mete en la educación y fomenta la desigualdad, que crea violencia”, apuntó Fontenla y remarcó que un paso importante para poner un freno a la escalada de violencia de género, es que la sociedad se involucre.

–El fin de semana pasado, nueve mujeres fueron asesinadas y, el miércoles, apareció el cuerpo sin vida de la referente trans Diana Sacayán. ¿Ha aumentado la violencia de género o se comenzó a visibilizar una situación que ya sucedía?

–Hay un crecimiento de la violencia. Si bien no hay estadísticas para poder establecer comparaciones, en cinco días hubo ocho femicidios. Ante el avance de las mujeres existe una reacción patriarcal que no acepta el cambio, de la sumisión y atención permanente con el varón, a una de mayor autonomía. El hombre pierde su lugar de proveedor, de rey de la casa, y se manifiesta la violencia que encerraba esta disposición. Similar a la caza de brujas a inicios de la Edad Moderna. Esas mujeres que tenían conocimientos de la medicina debían ser acalladas, para que los médicos capitalistas conservaran su poder. La división sexual del trabajo confinó a las mujeres a la reproducción. Ahora, las brujas somos quienes no aceptamos los cánones y normas tradicionales.

–En el encuentro de mujeres en Mar del Plata se pudo ver a un grupo minoritario de católicos nacionalistas, con amparo de las fuerzas de seguridad, provocar a las mujeres que marchaban, ¿hasta dónde estos grupos son minoría y no manifiestan el pensamiento de gran parte de la sociedad?

–Son los grupos extremos más visibles y antidemocráticos. La expresión máxima de lo que está pasando. Frente a un reclamo como es el derecho al aborto, para que las mujeres pobres no mueran por prácticas mal hechas, elaboran una concepción violenta a la espera de crear una escalada frente a las manifestaciones por la libertad y liberación. Esos grupos aparecen bien preparados para llevar adelante esa política antifeminista, pero no son los más influyentes. Hay una cultura de la violencia que se desarrolla en distintos planos, cuando aparecen reclamos de mayor igualdad, y cuyo objetivo es no ceder privilegios. Se necesita un cambio cultural que apunte a la igualdad entre hombres y mujeres, porque donde hay desigualdad hay violencia. Los medios de comunicación cosifican a la mujer. Se establece una cultura de abuso prostituyente, en la que el toqueteo es lo normal. La mujer aparece al servicio sexual del hombre. La prostitución abordada como algo natural, un trabajo de las mujeres y no como una situación básica de violencia. Todo esto hay que desmontar.

–¿Cuánto influye la Iglesia y la educación en la desigualdad y violencia contra la mujer?

–Tiene mucho que ver. Se basan en la sumisión de la mujer frente al poder del varón. En Argentina, la iglesia católica es el poder institucional más fuerte. Se mete en la educación y fomenta la desigualdad, que crea violencia. En la Iglesia hay abusos de pedofilia que no son sancionados y se critica a un obispo homosexual que manifiesta su gusto. Se rigen con valores establecidos por un sistema patriarcal, donde el más fuerte y poderoso se impone.

–¿Qué ocurre en los países europeos donde la religión mayoritaria es la protestante?

–Países como Holanda y Alemania tienen reglamentada la prostitución, expresión máxima de desigualdad. Lo consideran un trabajo o servicio que las mujeres tienen que dar a los varones. Los homicidios de mujeres prostituidas en Holanda aumentaron a 123 en los últimos años. En Suecia, donde la prostitución no es considerada un trabajo y se la combate, no hubo muertes. Queda claro que cuando un Estado cuida los derechos de la mujer, los femicidios bajan.

–¿Cuáles deberían ser las políticas de Estado para disminuir la cantidad de femicidios?

–Pasan por la prevención. El femicidio es una situación consumada. Faltan políticas públicas impulsadas por el Estado y tomadas por la sociedad. La población debe involucrarse cuando escucha o ve una situación de violencia. Presentarse en un juzgado para hacer la denuncia o, por lo menos, llamar al 911. Hay que marcar a los golpeadores. De lo contrario, se hace imposible prevenir una muerte. Hace falta formación de operadores a nivel policial que reciban las denuncias y sepan actuar frente a una situación de violencia familiar. No continuar educando con la base de la sumisión en las mujeres y de la violencia en los varones. Cumplir con la ley de educación sexual. Capacitar a los docentes para que sepan abordar el tema, y actuar sobre la familia para ponerla al tanto de lo que se va a desarrollar en el colegio.

Estado Islámico ha ejecutado a más de 10.000 personas en un año, sin contar muertos en batalla

 

milicias Estado islamico

Esta cifra incluye ejecuciones masivas de hombres, mujeres y niños.

En Siria han sido asesinadas 3.207 personas por el grupo islamista, entre ellos 98 mujeres y 76 niños.

Más de 10.000 personas han sido ejecutadas por el grupo terrorista Estado Islámico (EI) entre junio de 2014 y el mismo mes de 2015, según ha revelado el Observatorio de Derechos Humanos sirio. Esta cifra no incluiría los muertos en combate contra los yihadistas.

Según fuentes secretas del Observatorio, procedentes del propio EI, 3.207 personas han sido ejecutadas en Siria.

Sin embargo, donde el EI se ha mostrado especialmente sangriento con la población ha sido en Irak, donde 7,700 civiles han sido decapitados, muertos a tiros, quemados vivos, arrojados desde edificos o apedreados hasta la muerte.

El motivo del asesinato de todos estas estas personas inocentes, no cumplir con las retorcidas leyes que el EI ha impuesto en las zonas que están bajo su control.

Según el Observatorio, los yihadistas mantienen un registro de las ejecuciones que sus fuentes han podido consultar. En dicho registro figura que 1.898 de los ejecutados en Siria eran civiles, 906 soldados sirios, 239 combatientes rebeldes y 185 combatientes del EI.

La ejecición masiva más sangrienta tuvo lugar en Palmira, donde cientos de cadáveres quedaron esparcidos por las calles después de la ejecución de 400 civiles, la mayoría mujeres y niños.

La masacre de 1.700 cadetes en un campo del ejército iraquí en Sinjar no forma parte de estas estadísticas, ya que fueron abatidos por cazas del EI cuando trataban de escapar.

También están documentadas 58 deserciones, 51 hombres y 7 mujeres, que afirmaban estar en contra de las ejecuciones sangrientas y las falsas promesas de dinero y gloria.

 

 

EE y Rusia mantendràn conversaciones sobre Siria

  1. imageEE UU mantendrá con Rusia conversaciones militares sobre Siria
    Moscú había propuesto los contactos tras ampliar su apoyo al régimen sirio
    JOAN FAUS. 18/09/2015 20:33
    Estados Unidos ha aceptado la propuesta de Rusia de mantener conversaciones militares sobre Siria. El secretario de Estado de EE UU, John Kerry, dijo este viernes que el presidente Barack Obama cree que esos contactos son un “siguiente paso importante” y confió en que tengan lugar “muy pronto” y ayuden a definir las “diferentes opciones disponibles” para Washington mientras considera “nuevos pasos” en Siria.

La propuesta de Moscú llegó después de que Washington manifestara su inquietud por el creciente apoyo militar ruso al régimen de Bachar el Asad, cuyo Ejército ha perdido terreno en los últimos meses ante el avance de la amalgama de grupos rebeldes opositores. Tras el anuncio de Kerry, el Ministerio de Exteriores ruso dijo que siempre ha estado dispuesto al diálogo, informa la agencia Reuters.

Tras cuatro años de sangrienta guerra civil en Siria, Rusia se mantiene como uno de los principales aliados del régimen de Damasco. EE UU sigue reclamando la salida de El Asad, pero en el último año ha priorizado la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) -que es enemigo en común con el régimen-, cuyas posiciones bombardea en Siria e Irak.

En paralelo, el Gobierno de Obama sopesa hacer ajustes en su estrategia tras el inicio errático de un programa del Pentágono de entrenamiento de rebeldes moderados que deben combatir al EI en Siria. Y la llegada masiva de refugiados a Europa ha vuelto a poner en el foco la necesidad de abordar la inestabilidad en Siria.

Tras reunirse en Londres con su homólogo de Emiratos Árabes Unidos, Kerry subrayó que EE UU no ha cambiado de opinión respecto a la resolución de la crisis siria, pero sugirió cierto viraje al afirmar que toleraría que el presidente sirio siguiera en el poder a corto plazo.

“Nuestro enfoque continúa siendo destruir al EI y también [lograr] un acuerdo político respecto a Siria, que creemos no puede lograrse con una presencia a largo plazo de El Asad”, dijo Kerry. “Pero estamos mirando formas de lograr un terreno en común. Claramente, si vas a tener un acuerdo político, que siempre hemos argumentado que es la mejor y la única vía de solucionar Siria, necesitas tener conversaciones con la gente y tienes que hallar un terreno en común”.

Con las conversaciones con Moscú, Washington busca aclarar las intenciones rusas en Siria después de que en las últimas semanas enviara equipamiento militar y para construir viviendas en unas instalaciones al noroeste de ese país, según los servicios de inteligencia estadounidenses.

Pero, a su vez, los contactos militares legitiman a Rusia al admitir que -junto a Irán- es un actor clave en la resolución del polvorín sirio. Y suponen un deshielo bilateral. El conflicto en Ucrania ha situado las relaciones entre Moscú y Washington en su peor momento desde el fin de la Guerra Fría hace más dos décadas. El diálogo militar entre los dos países se suspendió el año pasado.

Como reflejo de este acercamiento, los secretarios de Defensa de EE UU y Rusia mantuvieron este viernes su primera conversación telefónica en más de un año. “Acordaron discutir mecanismos para rebajar el conflicto en Siria y la campaña contra el EI”, según informó el Pentágono.

EE UU estima que las viviendas que podría construir Rusia en Siria tendrían capacidad para unas 2.000 personas y la instalación podría usarse como una base aérea. La Casa Blanca ha alertado de que un mayor apoyo militar ruso al régimen sirio sería “desestabilizador y contraproducente”, pero se ha mostrado abierta a mantener “discusiones prácticas y tácticas”.

Las Niñas de la Guerra: La guerra no era un juego

image
La guerra no fue un juego
Esta serie de animación digital que relata las penurias y andanzas de millares de menores reclutados por grupos armados en Colombia y que hoy buscan reconciliarse con la vida
EL PAÍS. 28/08/2015 11:08
Aturdida por el peso de tantas guerras inútiles, Lorena (nombre supuesto por seguridad) abandonó las filas del grupo armado irregular en el que, por las fatalidades del destino, ingresó tiempo atrás en la zona rural donde vivía, en Colombia. Recuerda que tomó esa decisión la tarde aciaga en que disparó por última vez su arma de dotación. La orden perentoria de fusilar a su mejor amiga venía con una advertencia fulminante: “Si no lo hace, entonces lo haremos nosotros, y luego seguirá usted”.

Las vivencias de Lorena y otras menores de edad reclutadas por grupos armados al margen de la ley y que pululan en las selvas colombianas, forman parte del documental animado Las Niñas de la Guerra, dirigido por Jaime Cesar Espinosa Bonilla y su esposa Yoleiza Toro Bocanegra, en asociación con la productora Hierroanimación. Con este proyecto ganaron el premio Crea Digital del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia (MinTIC), gracias al cual recibieron 231 millones de pesos colombianos–unos 72.000 euros– para la finalización de los cinco episodios de la serie, en los que se relata con un lenguaje poético e intimista las penurias de niños y jóvenes desmovilizados que ingresaron a programas de reinserción social del Gobierno colombiano.

Según Espinosa, estos chicos llegaron a los pelotones por decisión propia buscando quizás un futuro mejor. Pero estas ilusiones se desdibujaron con el paso de los días hasta convertirse en una colección de padecimientos, humillaciones y maltratos. Alejados de sus juegos desde sus edades más tiernas, los niños ya habían probado el sabor amargo de la violencia en el seno de sus propios hogares, donde fueron abandonados y abusados.

Fue tal el grado de barbarie que les tocó por destino a algunos de estos pequeños, que la muerte les hizo guiños incluso antes de haber nacido. A Lorena, por ejemplo, su madre trató de matarla; fue en el octavo mes de embarazo, cuando se arrojó boca abajo desde un mueble alto con el fin de provocarse un aborto. Aunque la niña sobrevivió, nació con los brazos fracturados y desde entonces adquirió el aspecto de desamparo típico en las personas que nunca reciben amor.

Para Eloísa, otra pequeña desmovilizada, la motivación para ingresar a las líneas insurgentes fue la certeza de que llegaría a un entorno de normas rigurosas, diferente del de su hogar libertino donde cada quien hacía lo que se le antojaba: como el novio de su mamá, que a veces se colaba en su cuarto para violarla.

Niñas así son las que protege el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) con el Programa de Atención a Niños, Niñas y Adolescentes Desvinculados de los Grupos Armados Ilegales, que entre 1999 y 2014 atendió a 5.660 menores desmovilizados de los grupos armados al margen de la ley; la mayoría provenientes de los departamentos de Antioquia (625), Meta (405), Caquetá (382) y Cauca (373).

El cine como terapia
Jaime Espinosa sabe que los recuerdos traumáticos se pueden conjurar con los artificios del séptimo arte: así se doman los miedos, se destierran los fantasmas de la cabeza y se afrontan con dignidad los avatares de la cotidianidad. Eso fue lo que le aprendió al cineasta israelí Ari Folman, quien durante el rodaje de su filme Vals con Bashir (2008) dijo: “Pasaba de la depresión más absoluta, fruto de los recuerdos que volvían a mi cabeza, a la euforia más desbordante cuando estaba a punto de hacer una película de animación innovadora”.

Folman estuvo más de veinte años atormentado por pesadillas de pasajes nebulosos de la Masacre de Sabra y Chatila (Beirut, 1982). Nunca olvidó su experiencia en la Guerra del Líbano, cuando prestó servicio militar para el ejército de su país, y un grupo extremista cristiano asesinó a decenas de palestinos en un campo de refugiados con la complicidad de sus huestes que en vez de evitar la matanza se mantuvieron al margen. Folman necesitó del cine para exorcizar los demonios de la culpa; y así fue como nació Vals con Bashir. “Realizar esa película me transformó profundamente. Hoy creo que la hice para que mis hijos la vean un día y entiendan por qué no deben participar nunca en una guerra”, concluyó.

Espinosa Bonilla, caleño de 45 años, también ha desfogado sus sentimientos a través del cine. Desde 2001, ha desarrollado su carrera cinematográfica alrededor del conflicto armado, pero desde la mirada de las víctimas y los supervivientes de la guerra. “No me interesa mostrar el combate ni las escenas de tiroteos, explosiones y muertos que no aportan nada a la narrativa de mis historias”, manifestó. “Me gusta más bien concentrarme en relatar la intimidad de los seres humanos devastados por la guerra, en retratar cómo reconstruyen sus vidas”.

Ha dirigido largometrajes como Helena, que estrenó en 2006 después de cinco años de investigación previa. “Es un filme de ficción narrado a partir de los testimonios de víctimas del genocidio de la Unión Patriótica, con una mirada de posconflicto: cómo se vive después de la guerra”, –explicó. Desde entonces, Espinosa tiene una sensibilidad especial por las víctimas de la guerra, con la intención de resaltar lo que nunca muestran las noticias.

La idea que dio origen a Las niñas de la guerra surgió hace ocho años cuando la Universidad de Caldas (donde trabaja como docente) se ganó una licitación del ICBF para ofrecer formación a 40 menores desmovilizados. “Me dijeron que debía hacer un vídeo institucional para destacar las acciones del programa de atención que ofreceríamos a estos chicos”, recordó Bonilla. Pero él no hizo un vídeo: su propósito, al conocer la demoledora realidad de estos niños, fue producir un documental animado al estilo de Vals con Bashir.

Para Espinosa, los documentales generalmente se realizan por un proceso de extracción en el que los realizadores llegan al territorio y convencen a la comunidad de dejarse grabar y luego se van: nunca dejan nada a cambio. Buscando impactar a estos chicos, junto a Yoleiza y con el apoyo de la Universidad de Caldas y el ICBF, les ofrecieron una serie de talleres para brindarles herramientas académicas y laborales que les sirvieran más adelante.

Expresión corporal, danza y fotografía fueron los espacios lúdicos que sirvieron de escape al duro pasado de estos muchachos, cansados ya de perderse en los vericuetos de una guerra ajena a su humilde origen campesino. Como durante la violencia jamás pudieron desfogar su creatividad, el tiempo jamás avanzó para ellos hacia adelante sino que se fue enmarañando hasta constituir un tremedal angustioso donde la muerte era su única certeza.

Por eso Espinosa y Yoleiza establecieron como tarea urgente ayudar a los niños a despojarse de sus horrores. Una misión nada fácil, porque desde antes del ingreso a los grupos armados ya se habían convertido en seres discapacitados para el amor, incapaces de confiar hasta en su propia sombra y con una desazón sin remedio. “Un simple abrazo o tomarse de las manos, era algo que no concebían”, evocó Yoleiza.

Fue durante las clases de baile cuando todo comenzó a cambiar, porque los ritmos alegres de la salsa puertorriqueña y los cadenciosos sonidos de la bachata dominicana produjeron en ellos un sosiego tan apremiante, que tuvieron la necesidad irremediable de bailar los unos con los otros. Los talleres de fotografía también fueron una terapia muy efectiva, ya que al observar sus imágenes inmortalizadas en la pantalla de las cámaras digitales, descubrieron que a pesar de los estragos de la guerra aún conservaban la belleza angelical de sus rostros.

Rumbo al posconflicto

Las cifras del reclutamiento de menores en los grupos armados irregulares de Colombia son alarmantes. Según datos del Centro de Memoria Histórica de Colombia, entre 1999 y 2013 han ingresado unos 18.000 niños que luego, cansados de la degradación de la guerra, terminaron huyendo o capturados por las Fuerzas Armadas; y al menos la tercera parte fue acogida por el programa de protección del ICBF. Así comenzó el restablecimiento de un nuevo orden en sus vidas: unos regresaron a sus casas cuando se les garantizaron sus derechos básicos, mientras que otros fueron adoptados en hogares sustitutos. Lo cierto es que estos niños que se encuentran en proceso de readaptación en una sociedad que ayer los rechazó, hoy son blanco de estigmatización.

“En el 90% de los casos se les aleja de sus lugares de origen porque en sus hogares fueron agredidos o por haber sido declarados objetivo militar por parte de los grupos que alguna vez conformaron”, declaró Espinosa. Fugarse de estas facciones es considerado como un acto de traición que se paga con la vida. Si se logran refugiar en algún paraje recóndito o quedan bajo la tutela del Estado, tienen que cuidar muy bien sus pasos y evitar cualquier recuerdo o comentario que los comprometa con ese pasado tormentoso.

Así lo constató Yeison (nombre supuesto), un reinsertado al que enviaron muy lejos de su vereda y, un día cualquiera, se encontró frente a frente con un miliciano. Aquel advenedizo al que nunca había visto antes pero que reconocía como uno de sus antiguos camaradas, le dijo en tono amenazante: “Yo a usted no lo conozco, pero los dos sabemos que venimos del mismo lugar: así que cuídese”. Esto le hizo entender a Yeison que en su condición de desmovilizado cargaba los rezagos de sus andaduras por los caminos pedregosos de la guerra: la forma de caminar aparatosa, la mirada esquiva e impetuosa, su aspecto de solitario empedernido.

En este contexto, la cotidianidad adquiere rumbos premonitorios y desventurados. Mónica (nombre figurado), otra reinsertada que compartió sus experiencias con Espinosa, reveló que el día en que le hurtaron su celular explotó de la felicidad. Caminaba entonces por un paraje solitario de su ciudad cuando dos sujetos se le acercaron por la espalda; ella pensó, en los instantes previos, que esos “tipos de la moto” llegaban para exterminarla por las cuentas pendientes de su antigua vida. Pero cuando corroboró que su intención era apoderarse de su teléfono móvil, vislumbró aquel robo como un acto celestial.

“Con la misma vara que mides, serás medido”, piensa Espinosa. Él y su esposa pretenden mostrarle a los colombianos, con Las niñas de la guerra, que los menores desmovilizados ni son víctimas, ni son victimarios. “Tan sólo son seres humanos que tuvieron sus razones personales para ingresar a estos grupos y hacer todo lo que hicieron. Y ahora que estamos ante un eventual marco de posconflicto, buscan una nueva oportunidad”. Entonces, es inevitable hacerse la pregunta: ¿Seremos capaces de perdonarles? La respuesta, alojada en el fuero interno de cada colombiano, quizás contenga las coordenadas de la paz.

*Nombres cambiados para proteger la identidad de los menores.

Esta artículo ha sido previamente publicado por su autor en la revista El Tiempo.

Los nuevos esclavos de Italia: jornaleros forzados por la crisis y el drama de la inmigración

 

http://cdn.20m.es/img2/recortes/2015/08/21/237573-944-628.jpg

http://cdn.20m.es/img2/recortes/2015/08/21/237573-944-628.jpg

Muchos empresarios agrícolas están aprovechando la continua llegada de inmigrantes a sus costas para explotarlos en sus tierras. Estas personas realizan centenares de kilómetros cada día para llegar al campo, trabajan a más de 50 grados en largas jornadas y cobran entre dos y cuatro euros la hora. La prensa italiana recoge varios casos de personas que han muerto a consecuencia de la dura y extensa jornada laboral. En estas condiciones se encuentran alrededor de 40.000 trabajadores. Los empresarios de las llamadas ‘agromafias’ ganan una media de 10.000 euros diarios explotando a sus trabajadores.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2539498/0/nuevos-esclavos/inmigrantes-jornaleros/italia/#xtor=AD-15&xts=467263

De la independencia a la emergencia: Macedonia

Maqcedonia55d6f66f8403a.r_1440174701761.0-0-2881-1484

Según la agencia de noticias griega AMNA, los agentes intentaron dispersar a unos 2.000 inmigrantes, en su mayoría refugiados, que estaban bloqueados en Eidomeni, el paso fronterizo del sur de la Antigua República Yugoslavia de Macedonia./ REUTERS

La agencia griega de noticias AMNA, señaló que hay diez heridos, cuatro de los cuales han tenido que ser trasladados a un hospital del lado griego.

La frontera, según la prensa, ha estado bloqueada desde el miércoles, por lo que grupos de mujeres, hombres y niños resisten las altas temperaturas sin tener un sitio donde alojarse ni poder acceder a los servicios básicos.

En esa zona solo operan los voluntarios de las organizaciones no gubernamentales, que proporcionan a los refugiados comida y asistencia médica básica.

Antes de final de octubre, volverán los 420 españoles desplegados ahora en Afganistán: 99 militares españoles y dos intérpretes muertos alli

Afganistán soldado muerto español

Más de 18.000 militares españoles han pasado por Afganistán. Los primeros 350 llegaron a Kabul en enero de 2002, cuatro meses después del atentado contra las Torres Gemelas. En 2005, España asumió el mando de la base de Herat, al este del país, y se hizo cargo del Equipo de Reconstrucción Provincial de Qala-i-Naw.

Un total de 99 militares españoles y dos intérpretes que trabajaban para las tropas españolas han muerto en Afganistán. El coste total de la misión militar en Afganistán ronda los 3.700 millones de euros.

La misión de las Fuerzas Armadas españolas en Afganistán toca a su fin, cuando falta poco para que se cumplan 14 años de su inicio.