Científicos piden prohibir los robots militares

La creación de armas inteligentes significaría una tercera revolución militar comparable a lo que en su momento significó la invención de la pólvora y las armas nucleares.

Los robots soldados no solo son una amenaza en las películas sino también la vida real, dicen los científicos.

Los robots soldados no solo son una amenaza en las películas sino también la vida real, dicen los científicos.

Voz de América – Redacción

Centenares de investigadores y científicos en el campo de la inteligencia artificial (IA), incluyendo al astrónomo Stephen Hawking y al emprendedor Elon Musk, han advertido la necesidad de prohibir robots militares que según ellos, podrían hacer más fáciles y factibles las guerras.

En una carta abierta publicada en Buenos Aires con motivo de la Conferencia Internacional sobre Inteligencia Artificial, los signatarios dicen que los robots soldados son una posibilidad para “dentro unos años y no décadas”.

Afirman que la creación de armas así significaría una tercera revolución militar comparable a lo que en su momento significó la invención de la pólvora y las armas nucleares, hitos que empeoraron las amenazas a la paz a nivel mundial.

“Muchos argumentos se han hecho a favor y en contra de las armas autónomas, por ejemplo, que reemplazar a los soldados humanos con máquinas sería bueno porque reducirían las bajas, pero malo porque rebajaría el umbral para comenzar una guerra”, dicen en la carta.

Además señalan que si cualquier potencia decide avanzar en el desarrollo de las armas inteligentes, es inevitable una carrera armamentista en las que el final obvio es que “las armas autónomas se convertirían en los [rifles] Kalashnikov del futuro”.

“Sería solo cuestión de tiempo que aparecieran en los mercados negros y en las manos de terroristas, dictadores… serían ideal para tareas como asesinatos, desestabilización de naciones, sometimiento de poblaciones y asesinatos selectivos”, agregan.

Los firmantes apuntan que la inteligencia artificial “tiene el gran potencial de beneficiar a la humanidad de muchas maneras y la meta debería ser esa”.

“Comenzar una carrera armamentista con armas inteligentes es una mala idea y debe ser prevenida por una prohibición a las armas autónomas que no estén bajo el control significativo de los humanos”, termina la carta.

 

A que no hay huevos

image

José Ángel Lozoya Gómez
Miembro del Foro y de la Red de hombres por la Igualdad

Cada vez que se pronuncia esta frase imagino a uno o más hombres decidiendo si asumen o no el riesgo a que se les reta.

El año pasado tuve el placer de colaborar como docentepara un curso onlinede Gizonduz [programa dirigido a los hombres que depende de Emakunde–Instituto Vasco de la Mujer] titulado «Hombres, igualdad y masculinidades».Me correspondió elaborar la unidad didáctica “Masculinidades y violencia”, y el texto que introducía la unidad trataba de explicar la importancia de entender la relación que existe entre masculinidad y violencia. La violencia es una parte esencial de la socialización de la masculinidad que busca afirmar la virilidad de quienes la practican para evitar parecer lo que no deben ser: débiles, homosexuales o femeninos.Este maridaje entre masculinidad y violencia está tan naturalizado que pasa desapercibido y nos cuesta ver que la mayoría de los protagonistas directos de las peleas —en colegios, campos de fútbol, incidentes de tráfico, sitios de copas o protestas— son hombres, que la violencia sigue siendo el argumento decisivo en la resolución de todo tipo de conflictos, que los protagonistas y las víctimas más frecuentesson hombres,y que es preciso acabar con este vínculo para combatir las violencias machistas y abordar la deconstrucción de la masculinidad.

El alumnado del curso podía optar, para ser evaluado, por desarrollar un trabajo en el que debían contar algún episodio del que hubieran sido testigos [o del que tuvieran conocimiento cierto]en que uno o más hombres se hubieran visto presionados a actuar violentamente o a poner sus vidas en peligro para no ser tildados de poco hombres; en el relatodebían desarrollar el contexto, el motivo, los protagonistas, lo ocurrido y lo que hicieron o dejaron de hacer las personas que observaron los hechos.Sus relatos muestran la frecuencia con que niños y adultos asumen riesgos para evitar que se cuestione su hombría: imitan a otros más diestros o temerarios buscando el reconocimiento del grupo que valora la violencia o el riesgo, beben más de la cuenta aunque tengan que conducir,o se enfrentan por conflictos entre sus hijos.

Me falta espacio para contar tantashistorias: la del padre del niño de dos años al que agarra fuertemente del brazo porque llora el primer día de colegio mientras le dice: “No llores porque tienes que ser fuerte y valiente. ¡Si eres todo un chicarrón! Las niñas se van a reír de ti si sigues llorando”; la del chaval tildado de «maricón» que salta desde cinco metros de altura al mar y se rompe la mano al darse con una piedra, lo que le impidió volver a bañarse ese verano,aunque enseñaba orgulloso su “herida de guerra”,la prueba de su pertenencia al grupo de los hombres; o la de los jóvenes que se pelean por una chica, el suspirante para impresionarla y el novio para defenderla y demostrar su virilidad, cada uno apoyado por sus amigos y todos cumpliendo las expectativas de los testigos, con quienes coinciden en que los hombres siempre han de estar dispuestos a pelear, aunque pierdan o aunque puedan recurrir a la policía que está a pocos metros.

«Maricón», «nenaza», «rajado», «blandengue», «gallina», «cobarde», «poco hombre», «a ver si tienes cojones»…Estas expresiones siguen constituyendo un auténtico reto y un detonante de comportamientos de riesgo —beberse cada uno una botella de ron, correr los toros o saltar por encima de una fila de coches aparcados— que pueden acabar en accidentes y lesiones de importancia. El miedo a reconocer que se tiene miedo está detrás de muchos episodios de conducción temeraria,escaladas peligrosas, resistencia al condón en relaciones sexuales de riesgo, etcétera. El miedo a que los hijos sean —o parezcan ser— unos cobardes lo vemos en los padres que los educan en la no violencia pero que a la vez les invitan a defenderse si son agredidos, sin percatarse deque para lograrlo han de ser tan violentos como el agresor.La predisposición de los varones a exponerse a peligros, actuando de manera irresponsable contra sí mismos para validar su hombría, forma parte del aprendizaje de la masculinidad desde pequeños, una alta dosis de machismo que explica por qué las lesiones y las muertes por accidentes son más frecuentes entre la población masculinay que la masculinidad pueda ser considerada factor de riesgo.

Los relatos del alumnado también hablan de chicosmaltratados desde la infancia por ser poco viriles, de quienes prefirieron salir corriendo a enfrentarse a otros, o de insumisos al servicio militar, acusados de maricas, alos que golpearon y detuvieron por negarse a dejar que los»hicieran hombres» entre la incomprensión de muchos y la solidaridad de un movimiento que resultó imparable. Pero la mayoría de los varones tiene que dejar de ver la prudencia como sinónimo de cobardía yempezar a cuestionar la heroicidad, la misoginia, la homofobia, las jerarquías o la virilidad, si quieren evitar que ese «tener que ser»los tenga dolorosamente cogidos por lo que presumen poseer.

Por cierto, para guisar unas buenas criadillas de toro lo único que hace falta son 400 gramos de criadillas, pimienta negra, cuatro dientes de ajo, aceite de oliva y dos patatas.

Sevilla, julio 2015

Diario de un agente infiltrado en la Yihad

«Me mira y me dice que tenemos que conseguir armas, entrar en el gobierno y matarlos», describe el policía encubierto en el sumario del caso Caronte

Joseph Traoré es el nombre con el que un agente de los Mossos d’Esquadra se infiltró, durante medio año, en la Yihad. Los indicios que el agente encubierto recogió desde el seno de la organización Fraternidad Islámica -que planeaba atentados en Barcelona- fueronclave para que la policía catalana desarrollara con éxito la operación Caronte. Los 20 tomos del sumario del caso, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, contienen las actas de declaración del mossoencubierto y dan cuenta de cómo el grupo evolucionó desde el adoctrinamiento de jóvenes para enviarlos como combatientes a Siria hasta la planificación de atentados contra objetivos concretos (una comisaría, una sinagoga) en Cataluña.

Los Mossos d’Esquadra lograron que la Audiencia Nacional autorizara la presencia de un agente encubierto cuando las pesquisas sobre el grupo avanzaron. Traoré logró entrar en el grupo a través de Taofiq Mouhouch, uno de los hombres que fue detenido en Bulgaria cuando se disponía a dar el salto a Siria «con el fin de incorporarse a las filas de la organización Estado Islámico». Gracias a las informaciones que desde entonces recabó el agente encubierto «se ha podido confirmar de forma taxativa la existencia» [del grupo yihadista] y la composición y objetivos del mismo», recogen los informes policiales que constan en el sumario.

El policía aprovechó «el vacío creado por la detención» de Mouhouch para aproximarse al presunto líder de la célula, Antonio Sáez (Aalí), un peluquero de Terrassa (Barcelona) convertido al islam. De los 11 detenidos en la operación Caronte, siete ingresaron en prisión provisional. El policía asistió a numerosas reuniones de la célula y recopiló la información en «actas de declaración». Ese diario de la Yihad se reproduce, parcialmente, a continuación:

20 diciembre 2014: encuentros en la mezquita. «Al salir de la mezquita me encuentro con Ornar Borche y David Franco (…) Me comentan que hay un converso español, de nombre. Aali, que tiene un pensamiento muy radical, y es un apasionado de la guerra. Aali, hace un  tiempo les repartió una serie de folletos, epístolas, documentos, revistas, material digital, todo relacionado con AI-Qaeda (…) Me cuentan  que algunos de esos documentos son formularios para rellenar, y constituir una célula terrorista».

A favor de Venezuela

Felipe Venezuela1433708774_343310_1433709074_noticia_grande

 

González, recibido en el aeropuerto de Caracas por Mitzy Capriles (derecha), esposa de Antonio Ledezma, y Antonieta Mendoza, madre de Leopoldo López. / EFE

 

El expresidente español Felipe González aterrizó ayer en Caracas para sumarse como asesor técnico a la defensa de los líderes opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma, encarcelados bajo la acusación de instigar las protestas contra el régimen en la primavera de 2014.

El valiente gesto de González, retirado ya hace tiempo del primer plano de la política y buen conocedor de América Latina, tiene por objetivo contribuir a la normalización de Venezuela, llevando la preocupación de los demócratas del mundo —102 exmandatarios de 67 países han pedido por carta al papa Francisco que interceda por los presos políticos— por la suerte de todos aquellos encarcelados en ese país (alguno, como Daniel Ceballos, en huelga de hambre) solo por el hecho de no comulgar con la propaganda y las acciones del presidente Nicolás Maduro. La visita no es por tanto un acto de injerencia, como ha reiterado la propaganda del Gobierno de Caracas, sino de solidaridad de la comunidad internacional con los demócratas venezolanos.

Maduro, a quien una tan súbita como oportuna gripe le obligó a cancelar ayer una entrevista con el Papa en Roma, permitió la entrada de González pero le preparó un hostil recibimiento a través de la televisión estatal, con las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez como brazo ejecutor.

De nada servirán las marchas supuestamente espontáneas para tapar la realidad. Venezuela atraviesa una grave crisis económica, con alarmante escasez de productos básicos y la inflación más alta del mundo, con una tasa de homicidios solo superada por Honduras, y una política de acoso permanente a la oposición y de cercenamiento de los espacios de libertad. Maduro debe entender que la visita de González es, en realidad y sobre todo, una oportunidad para sacarle de su aislamiento internacional.

JAVIER LAFUENTE / ALFREDO MEZA Caracas

http://elpais.com/EDITORIAL, «A favor de Venezuela».

 

Estado Islámico podría hacerse con una bomba nuclear en menos de un año

DOMINGO, 24 DE MAYO DE 2015
DIARIO PROGRESISTA28444_estado_islamico

El Estado Islámico especula con la posibilidad de hacerse con una bomba nuclear en menos de un año con la cual perpetrar un atentado contra Estados Unidos que dejara en ridículo anteriores acciones. Así lo ha expresado el grupo yihadista a través de su revista ´Dabiq´, difundida a través de Internet.

Estado Islámico podría hacerse con una bomba nuclear en menos de un año «Dejadme plantear una hipotética operación. El Estado Islámico tiene miles de millones de dólares en los bancos, así que podrían llamar a su wilaya (provincia) en Pakistán para comprar un artefacto nuclear a través de traficantes de armas relacionados con funcionarios de (los gobiernos) de la zona», plantea el Estado Islámico a través de un artículo firmado por el fotógrafo británico John Cantlie, secuestrado por el grupo, en una pieza publicada en ´Dabiq´.

Una vez obtenida la bomba en Pakistán, llegaría a Occidente a través de Libia y Nigeria. «Los cargamentos de droga de Colombia llegan a Europa a través del África occidental, así que es viable otro tipo de contrabando del este al oeste», argumenta.

El texto recuerda que el grupo ha conseguido «carros de combate, lanzacohetes, sistemas de misiles y sistemas antiaéreos» en sus operaciones en Siria e Irak y plantea que «si no fuera una bomba nuclear, podrían ser unas cuantas toneladas de explosivo nitrato de amonio. Es muy fácil hacerlo».

Estas armas servirían para perpetrar un atentado contra Estados Unidos que dejaría en ridículo «cualquier ataque pasado». El Estado Islámico «querrá hacer algo grande, algo que haga que las operaciones anteriores parezcan una caza de ardillas y cuantos más grupos haya que juran lealtad, será más factible hacer algo realmente épico».

«Recordad, todo esto ha pasado en menos de un año. Imaginad cómo serán las líneas de comunicación y suministro dentro de otro año», ha argumentado supuestamente Cantlie en este artículo. El reportero gráfico británico lleva más de dos años secuestrado.

El artículo de Cantlie está incluido en el número 9 de ´Dabiq´, en cuya portada aparecen el secretario de Estado norteamericano John Kerry y varios ministros de los países que forman la coalición internacional contra el Estado Islámico. La foto fue tomada en septiembre. Sobre la imagen aparece el titular «Ellos conspiran y Alá conspira».

Una actuación transversal, para la Violencia de Género

violencia-de-genero-1803684w300El exfiscal superior de Galicia Carlos Varela ha pedido adoptar «mecanismos» como los que recoge su plan de actuación integral contra la violencia de género, presentado en la memoria de la Fiscalía del pasado año, para «evitar sucesos tan dramáticos» como el ocurrido el viernes en Ourense.

Así se ha pronunciado este sábado al ser preguntado por los periodistas sobre los protocolos judiciales en relación a la muerte de una mujer supuestamente a manos de su marido en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) en el que llevaba un mes ingresada por una agresión anterior, que el hombre atribuyó a un intento de robo en su vivienda en Verín.

Al respecto, Carlos Varela ha recordado que la violencia de género «siempre fue una preocupación» durante su etapa al frente de la Fiscalía Superior, como se reflejó en la presentación del plan de actuación integral contra esta lacra.

«El plan fue expuesto en la memoria de la Fiscalía Superior del año pasado y ahí está representada una actuación transversal, implicando a todas las instituciones y, sobre todo, pudiendo hacer una valoración de riesgo adecuada en cada momento para saber cuando estamos ante una situación de peligro», ha señalado.

Por ello, ha considerado «muy importante» tener en cuenta esos «mecanismos de valoración del riesgo» por parte de los jueces y los fiscales para que, «una vez que policialmente existe una adecuada valoración del riesgo, se puedan establecer las medidas cautelares adecuadas para evitar que este tipo de sucesos tan dramáticos puedan ocurrir».

Asimismo, preguntado sobre el procedimiento de solicitud de medidas cautelares por parte de las fuerzas de seguridad a las jueces, ha explicado que «el procedimiento normalmente» es «por escrito». «En todo caso, si se trata de una medida cautelar, necesita tener un fundamento y una justificación, porque el juez tiene que dictar un auto para justificar y fundamentar esa medida cautelar para que pueda tener eficacia jurídica», ha precisado.

«PRUDENCIA»

Por otra parte, uno de los portavoces de Jueces para la Democracia en Galicia, Luis Villares, ha apelado a la «prudencia» ante un caso que «está en proceso de investigación». «Las declaraciones que se hagan tienen que ser siempre muy prudentes», ha señalado.

Con todo, también ha recordado que para la adopción de una medida cautelar es necesario que «quien acerque conocimiento de un hecho delictivo o de una sospecha de responsabilidad criminal aporte indicios de responsabilidad contra una persona concreta».

«Una mera especulación, que no va acompañada de ningún indicio probatorio, ni siquiera mínimo, no puede dar lugar a una limitación de derechos fundamentales», ha explicado antes de considerar que, «por lo tanto, no estaríamos ante una medida justificada por el simple comentario de las fuerzas y cuerpos de seguridad si ello no va acompañado de unos mínimos indicios sólidos contra una persona concreta».

«Ahora, una vez que las cosas pasan, es fácil prever o imaginar que podía suceder una cosa así, pero lo cierto es que, a priori, cuando no existen indicios racionales y objetivos para acusar a una persona de la comisión de un hecho no estaría legitimado legalmente el órgano judicial para tomar esa decisión», ha apuntado.violencia-de-genero-1803684w300

Militares y contratistas de EEUU han robado miles de millones de dólares durante las guerras de Irak y Afganistán

22586_tropas_de_la_otanSÁBADO, 9 DE MAYO DE 2015
DIARIO PROGRESISTA
Militares, contratistas y operadores civiles han robado miles de millones de dólares durante las guerras de Irak y Afganistán, donde el caos organizativo permitía actuar con impunidad a los responsables de decenas de casos de fraude y abusos, según un reportaje publicado esta semana por el magacín estadounidense ´Slate´.

Militares y contratistas de EEUU han robado miles de millones de dólares durante las guerras de Irak y AfganistánEl caso más ejemplar es el mercado negro de combustible en Afganistán, donde los militares estadounidenses se embolsaron grandes beneficios alterando los manifiestos de gasolina antes de venderla fuera de las bases. Al menos 115 integrantes de la misión estadounidense en Afganistán e Irak han sido condenados desde 2005 por delitos que ascienden a 52 millones de dólares aunque los investigadores sospechan que la cifra es muchísimo mayor.

«El fraude total cometido por personal militar estadounidense y contratistas va a ser mucho más grande de lo que somos capaces de perseguir», comentó el ex inspector general especial para la reconstrucción de Irak, Stuart Bowen.

A fecha de febrero de este año, siguen abiertas 327 investigaciones que involucran a 31 integrantes del Ejército de Estados Unidos. «Uno no tiene ni idea de la cantidad de dinero que ha sido robado en Afganistán hasta que llega ahí», ha manifestado el actual jefe de supervisión de Estados Unidos para la reconstrucción en Afganistán, John F. Sopko.

Por ejemplo, la especialista Stephanie Charboneau fue declarada cómplice de robo por valor de al menos 15 millones de dólares durante la guerra de Afganistán. El procedimiento, relata la militar, consistía en encargar camiones con más combustible del necesario para a continuación falsificar informes que demostraban que la carga había sido entregada.

Dado que los contratos militares concedían un plazo de siete días para completar entregas que podrían realizarse en pocas horas, los delincuentes tenían tiempo de sobra para llevar el camión a un lugar remoto, efectuar la transacción ilegal y regresar con el vehículo vacío. En cada desplazamiento, los responsables obtenían unos 5.000 dólares limpios.

Estos delitos se veían facilitados por la incapacidad del personal militar para controlar grandes sumas de dinero en efectivo en dos países donde la corrupción es endémica y los sobornos están a la orden del día. Además, los altos mandos militares estaban tan distraídos por el combate que les resultaba imposible investigar ´in situ´ irregularidades en los contratos o robos de combustible.

Charboneau fue condenada a siete años de cárcel en la prisión militar de Fort Worth (Texas). «Yo les diría a los jóvenes que se mantuvieran al margen y que se limitaran a hacer el trabajo que necesitan aprender. Los cuarenta y pico mil dólares que conseguí en Afganistán a cambio de estar siete años lejos de mi familia no me compensan en absoluto», ha declarado Charboneau, de 31 años, condenada junto al contratista Jonathan Hightower.

El comandante retirado Glenn McDonald, redactor jefe de la web MilitaryCorruption.com, ha asegurado que el volumen total de los delitos de robo y fraude cometidos en Afganistán excede a los que percibió como joven soldado durante la guerra de Vietnam. «(La cantidad de dinero) que puedes sacar en limpio de estas últimas guerras es alucinante. Es una oportunidad de oro para cualquiera, militar o no, para hacerse rico de la noche al día», ha lamentado.

Clara Janés, nueva académica de la lengua

Clara Janés ha sido elegida para ocupar el sillón que dejó vacante Eduardo García de Enterría, fallecido en septiembre de 2013

La poeta y traductora Clara Janés, en un rincón de su biblioteca en su domicilio de Madrid en una imagen de 2011. / SAMUEL SÁNCHEZ

El pleno de la Real Academia Española (RAE), al que asistieron 24 académicos, eligió ayer a Clara Janés para ocupar el sillón U. La poetisa y traductora, avalada inicialmente por Luis María Anson, Margarita Salas y Soledad Puértolas, se impuso a Fernando Galván, rector de la Universidad de Alcalá de Henares. El sillón U había estado previamente ocupado por Eduardo García de Enterría, fallecido en septiembre de 2013.

Clara Janés (Barcelona, 1940) ha escrito poesía, novela, biografía y ensayo. Es, además, traductora de varias lenguas, sobre todo de la checa y de la obra poética de Vladimir Holan y Jaroslav Seifert. Ha traducido también al español a Marguerite Duras, Nathalie Sarraute, Katherine Mansfield y William Golding. Entre los galardones que ha recibido destacan el Premio Nacional de Traducción en 1997 por el conjunto de su obra, el Premio Ciudad de Barcelona de Ensayo en 1972 con La vida callada de Federico Monpou, y queda finalista, ese mismo año, del Premio Café Gijón. Ganó el Premio Ciudad de Barcelona de Poesía en 1983 con Vivir.

“Me ha impresionado mucho que me tomaran en cuenta para la Academia. Son cosas que siempre se esperan para los demás y no para uno. Todo esto es muy sorprendente. Me han propuesto tres académicos con los que apenas he tenido contacto. Ser elegida es, sobre todo, una gran responsabilidad”, dijo ayer a este diario la nueva académica. “Como traductora, siempre trabajo con las palabras. Me apasiona porque, gracias a ellas, una se da cuenta de la mentalidad humana. Y, como el lenguaje está vivo, una es testigo de las nuevas incorporaciones y de las dolencias entre cada vocablo”.

Solo hay seis mujeres académicas de número en la RAE: Carmen Iglesias (E), Margarita Salas (i), Soledad Puértolas (g), Inés Fernández-Ordóñez (P), Carme Riera (n) y Aurora Egido Martínez (B), quien ingresó en la institución en junio de 2014. Además, si se observa el listado histórico, a las mencionadas académicas solo habría que sumar tres nombres más: los de Carmen Conde, primera académica de número de la RAE, quien leyó su discurso de ingreso en 1979 y que ocupó la silla K hasta su muerte en 1996; Ana María Matute, fallecida en junio de 2014, quien ocupó este sillón posteriormente; y Elena Quiroga, quien tomó posesión en 1984 de la silla a, y falleció en 1995. Así que Janés se convierte en la décima académica en los 302 años de historia de la institución.

Janés ha dedicado gran parte de su obra e investigaciones a las diversas expresiones del talento femenino, no solo en la literatura, sino también en la ciencia y en otras áreas de conocimiento. Su obra más reciente, Guardar la casa y cerrar la boca (Siruela), es un recorrido por distintas culturas y periodos de la historia a través de las principales obras literarias de mujeres que encontraron en las letras la forma idónea para manifestar su sensibilidad y talento. En el libro, la autora sostiene que, según la situación social de la mujer en distintos lugares y épocas, la libertad podía hallarse en el encierro (las monjas) y la esclavitud en la alcurnia (las reinas) y que, en contra de lo que afirmó Simone de Beauvoir, hubo muchas mujeres guerreras, incluso órdenes de caballería femeninas.

La RAE cuenta con un total de cuarenta y seis sillas académicas. Actualmente, están vacantes las sillas correspondientes a las letras H, s y K, cuyos últimos titulares fueron Martín de Riquer, José Luis Pinillos y Ana María Matute, respectivamente.

Publicado en el País, 8 de mayo.

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/07/actualidad/1431023868_191729.html

Las reclutadoras del Estado Islámico

POR: LORETTA NAPOLEONI · FUENTE: EL PAÍS · 4 MAYO, 2015mujer-islam

El proyecto estatal yihadista necesita mujeres para dotarse de estabilidad social. Un grupo de musulmanas se encarga de alistar adeptas entre las jóvenes occidentales utilizando Internet como herramienta.

Si el Califato no es capaz de emparejar a sus guerreros, el sueño podría fracasar.

Las técnicas de seducción son similares a las empleadas en la Red por los pedófilos

El Estado Islámico promueve el derecho a construir una nación, el Califato, con el antiguo mensaje de “casa y hogar”, de modo que alienta a sus militantes a casarse y procrear. Pero las mujeres escasean y se impone, por tanto, la necesidad de una campaña de reclutamiento rica en ideales nacionalistas y repleta de anuncios matrimoniales. Su objetivo principal son las musulmanas occidentales. Y lo cierto es que resulta más fácil reclutar a mujeres criadas en Occidente que a las de los países árabes o en vías de desarrollo. Las primeras son más activas en las redes sociales, la palestra ideológica más frecuentada por las futuras heroínas yihadistas —y en la que se produce también buena parte de la radicalización de los hombres—, y, en consecuencia, más fáciles de rastrear y engatusar. Pero, sobre todo, las occidentales son más cultas e independientes, características que las hacen especialmente sensibles al proyecto nacionalista así como propensas a abandonar a sus padres, parientes y amigos para entrar a formar parte de la nueva nación. Entre estas se encuentra Fátima, una joven australiana de 20 años, antigua estudiante de Biología, establecida en Siria a finales de 2013, que tuitea “el nuestro es un proyecto patriótico, el nacimiento de una nación y nosotras somos las madres de la patria”.

Muchas de las artimañas que el Estado Islámico utiliza para seducir a las mujeres son similares a las técnicas de seducción empleadas en la Red por los pedófilos. Las víctimas son siempre jóvenes, preferentemente adolescentes, que pasan mucho tiempo en Internet, por lo que están muy familiarizadas con todas las redes sociales: Twitter, Instagram, Facebook, YouTube, etcétera. Quienes las reclutan, sin embargo, no son hombres sino un puñado de mujeres jóvenes, todas ellas occidentales procedentes de distintos países, que conocen a la perfección la psicología femenina musulmana porque la comparten. Su cometido es engatusar a sus coetáneas y convencerlas para que abandonen el consumismo y la cultura occidental y se embarquen en una aventura patriótica junto a un guerrero, o mejor dicho, junto a un héroe.

De adoctrinar a las inglesas se encarga Asaq Mahmood, exestudiante de Medicina de Glasgow, procedente de una familia paquistaní, radicalizada sin salir de su habitación a través de vídeos de propaganda islámica. Fue una de las primeras en abandonar a su familia y en unirse a las filas del Estado Islámico. Lo hizo todo por su cuenta, sin ayuda de ningún reclutador, y cuando llegó a Al Raqa se convirtió de inmediato en la voz femenina del Califato.

Asaq es habilísima en el uso de las redes sociales como herramienta de persuasión y seducción; dependiendo de la psicología de su presa, compone poemas nacionalistas o divulga recetas de cocina de Oriente Medio mejoradas con ingredientes occidentales, como crepes de harina de grano tierno con Nutella. Antes de su huida tenía un blog en el que iba contando día tras día su propio proceso de adoctrinamiento, un diario valiosísimo para la lucha antiterrorista. Al leerlo, no cuesta darse cuenta de que su autora no es solo una chica inteligente que se sentía incómoda en su propia piel, sino que posee también una racionalidad completamente occidental y un espíritu de independencia adquirido en los pupitres escolares de Escocia. Características que la indujeron a buscar la respuesta a sus interrogantes existenciales en la Red.

Los primeros pasos de todos los seguidores occidentales del Estado Islámico, mujeres y hombres, tienen lugar casi siempre en el universo cibernético y están motivados por la búsqueda de una nueva identidad, por la necesidad de dar un sentido significativo a sus vidas. La seducción del Estado Islámico, en el caso de Asaq, se produjo a nivel intelectual, la militancia la ha transformado en la heroína de una aventura patriótica, el Califato, la primera auténtica expresión concreta de la utopía política musulmana, un sueño idealista que lleva siglos serpenteando entre las familias musulmanas y con el que todas las generaciones acaban tropezando.

Es muy probable que Asaq haya recurrido a esta narrativa nacionalista para reclutar a las tres adolescentes británicas que en el pasado mes de febrero emprendieron su propio viaje hacia Al Raqa: las dos quinceañeras Amira Abase y Shamira Begun, y Kadiza Sultana, de 16 años.

Una táctica diferente, en cambio, es la que aplica, en el caso de las musulmanas de Ceuta, Loubna Mohamed, de 21 años, a la cabeza de una red de reclutamiento española. Loubna era una maestra de jardín de infancia, que se esfumó de repente para reaparecer unas semanas más tarde en las redes sociales. Desde Al Raqa, Loubna habla a adolescentes con menor nivel educativo que Amira, Shamira y Kadiza, a muchachas con sueños más sencillos, para quienes el matrimonio es la meta más importante de sus vidas.

Sin que se den cuenta, la seducción de estas cenicientas islámicas, encarceladas por su madrastra occidental, se produce paradójicamente a través de la manipulación de las herramientas clásicas de las fábulas europeas. La mujer de carrera, que se codea con los hombres en los Consejos de Administración de las grandes empresas, es una imagen repugnante, como repugnante resulta la idea de acabar siendo una solterona. Eso se intuye claramente en los mensajes que desde Al Raqa lanza Loubna. Y el adoctrinamiento funciona. En Ceuta, con una población de 85.000 habitantes, 15 familias han denunciado la desaparición de adolescentes, un porcentaje altísimo.

Es difícil establecer con exactitud cuántas son las mujeres occidentales engatusadas y seducidas por las reclutadoras del Estado Islámico; los ingleses sostienen que son unas 550, pero estas estadísticas solo tienen en cuenta aquellos casos de desapariciones divulgados por las familias. Por ejemplo, en Reino Unido las chicas desaparecidas oficialmente son 20, pero se sospecha que las familias de otras 40 no han denunciado su desaparición.

En Alemania se estima que son 100 las mujeres que se han marchado con destino al Califato, algunas con maridos e hijos, pero la gran mayoría solas. La franja de edad más común es la que oscila entre los 16 y los 27 años, y entre ellas se cuenta Fatma, desaparecida en diciembre de 2013, con solo 17 años y milagrosamente hallada por sus padres en Siria.

La reclutadora de las mujeres musulmanas alemanas es una compatriota suya que se hace llamar Muhajira, emigrante. En su blog, titulado Una verdadera heroína, discute simultáneamente de los fundamentos del islam y de fábulas de amor con héroes yihadistas. Describe el viaje a Al Raqa como un libro ilustrado, repleto de aventuras y descubrimientos.

Últimamente, la llegada de nuevos reclutas masculinos —se calcula que en los últimos 12 meses han llegado desde Europa 6.000 jóvenes— ha obligado al Estado Islámico a acelerar el programa de reclutamiento de novias. Así han nacido sitios web como ask.fm, en el que los futuros maridos publican anuncios matrimoniales, el match.com yihadista. En julio, el Estado Islámico ha abierto incluso una agencia matrimonial en Al Bab, una aldea en la provincia de Alepo, y recientemente el califa, Al Baghdadi, ofreció a las futuras parejas vivienda y 1.200 dólares de dote.

La importancia de la mujer, a estas alturas, va mucho más allá de la necesidad de procrear, para convertirse en un elemento fundamental de estabilidad social. Del mismo modo que la condición de solterona resulta repulsiva para las mujeres, para el guerrero el estar sin esposa ni familia es señal de fracaso, y a juzgar por los comentarios en Internet de yihadistas jóvenes en busca de una mujer para casarse, también de una condición frustrada de hombre. Quién sabe, tal vez la primera auténtica crisis social en el seno del Estado Islámico acabe produciéndose a causa de la desproporción entre hombres y mujeres en su seno. Si el califato no es capaz de emparejar a sus guerreros, el sueño nacionalista podría fracasar. Una realidad surrealista, que podría ayudarnos sin embargo a encontrar una nueva arma contra este. La política de “casa y hogar” no es novedosa, y fue también uno de los cimientos de la aventura nacionalista en Europa y América. Los nuevos Estados nacen de las familias que constituyen los pilares de su sociedad. Sin ellos, el Estado no puede existir.

Loretta Napoleoni es economista.
Traducción de Carlos Gumpert.

Psicología del genocidio

calaverasPOR: DAVID OSORIO · FUENTE: DE AVANZADA · 29 ABRIL, 2015

En Los ángeles que llevamos dentroSteven Pinker dedica buena parte del capítulo ‘La nueva paz‘ a explicar el genocidio — empezó con con las categorías mentales y luego pasa a explicar la ideología (pgs 436 – 441):

Hasta ahora he intentado explicar el genocidio de la siguiente manera: el hábito mental del esencialismo puede clasificar a las personas en categorías, y de este modo se les pueden aplicar los sentimientos morales en su totalidad. La combinación puede transformar la competencia hobbesiana entre individuos o ejércitos en competencia hobbesiana entre puelos. Pero el genocidio tiene otro ingrediente fatídico. Como decíaSolzhenitsyn, para matar a millones de personas hace falta una ideología. Ciertos credos utópicos que clasifican a los individos en “categorías moralizadas” quizás arraiguen en regímenes poderosos y se engranen en su capacidad destructiva. Por eso, son las ideologías las que generan valores atípicos o aberrantes en la distribución de las víctimas mortales de genocidio. Entre este tipo de ideologías que dividen encontramos el cristianismo durante las Cruzadas y las Guerras de Religión (y, en una rama, la Rebelión de Taiping de China); el romanticismo revolucionario en los politicidios de la Revolución francesa; el nacionalismo de los genocidios de la Turquía otomana y los Balcanes; el nazismo en el Holocausto; y el marxismo en las purgas, expulsiones y hambrunas a causa del terror en la Unión Soviética de Stalin, la China de Mao y la Camobya de Pol Pot.

¿Por qué las ideologías utópicas desembocan tan a menudo en genocidios? A primera vista, parece no tener sentido. Aunque una verdadera utopía sea inalcanzable, la búsqueda de un mundo perfecto ¿no debería procurarnos al menos un mundo mejor, uno que fuera perfecto en un 60%, pongamos, o incluso en un 15%? A fin de cuentas, para lograr lo que vale la pena hay que intentar lo imposible. ¿No hemos de apuntar más alto, soñar el sueño irrealizable, imaginar cosas que nunca fueron y decir: “Por qué no”?

Las ideologías utópicas incitan al genocidio por dos razones. Una es que crean un cálculo utilitario pernicioso. En una utopía, todos son felices para siempre, por lo que su valor moral es infinito. La mayoría de nosotros coincidimos en que es éticamente aceptabledesviar un tranvía descontrolado que amenaza con atropellar a cinco personas a una vía muerta donde mataría sólo a una. Pero supongamos que fueran cien millones de vidas las que pudiéramos salvar desviando el tranvía, o mil millones, o —proyectándonos en un futuro indefinido— infinitamente más. ¿Cuántas personas sería aceptable sacrificar para conseguir un bien infinito? Unos cuantos millones parece algo bastante razonable.

Y no sólo eso. Pensemos en las personas que se enteran de la promesa de un mundo perfecto pero que aun así se oponen a ello. Son sólo obstáculos en un plan que puede conducir a la bondad infinita. ¿Hasta qué punto son malvadas? Que cada uno haga sus cálculos.

El segundo riesgo genocida de una utopía es que debe ajustarse a un plan de acción ordenado. En una utopía, todo está ahí por alguna causa. ¿Y qué hay de las personas? Bueno los grupos de personas son diversos. Algunos se aferran de forma obstinada, acaso esencial, a valores que en un mundo perfecto están fuera de lugar.Quizá sean emprendedores en un mundo comunitario donde todo se comparte, o les guste leer en un mundo marcado por el trabajo manual, o tengan mucho desparpajo en un mundo regulado por la piedad, o sean partidarios de los clanes en un mundo unitario, o urbanos y comerciales en un mundo que ha vuelto a sus raíces en la naturaleza. Si diseñamos la sociedad perfecta en una hoja de papel en blanco, ¡por qué no descartar engendros desde el principio?

En Blood and Soil: A World History of Genocide and Extermination from Sparta to Darfur, el historiador Ben Kiernan señala otro aspecto curioso de las ideologías utópicas. Una y otra vez rememoran un paraíso agrario desaparecido, que quieren recuperar como saludable sustituto de la preponderante decadencia urbana. En el capítulo 4 vimos, efectivamente, que tras surgir la Ilustración del bazar intelectual de las ciudades cosmopolitas, la Contrailustración alemana idealizó el vínculo de la gente con la tierra, la sangre y el suelo (blood and soil) del título de Kiernan. La ingobernable metrópolis, con su población incierta y sus enclaves étnicos y ocupacionlaes, es una afrenta para una mentalidad que prevé un mundo de armonía, pureza y totalidad orgánica. Muchos de los nacionalismos de los siglos XIX y XX estaban guiados por imágenes utópicas de grupos étnicos que prosperaban en sus patrias natales, imágenes basadas a menudo en mitos de tribus ancestrales que poblaron el territorio en los albores de los tiempos. Este utopismo agrario subyacía a las obsesiones duales de Hitler: su odio a los judíos, que asociaba al comercio y las ciudades, y su desquiciado plan de despoblar el este de Europa para conseguir tierras de cultivo para los habitantes de las ciudades alemanas. Otros ejemplos son las inmensas comunas agrarias de Mao y la política de Pol Pot consistente en expulsar a la gente de las ciudades camboyanas y trasladarla a campos de exterminio rurales.

Las actividades comerciales, que suelen concentrares en las ciudades, pueden desencadenar también odio moralista. Como analizaremos en el capítulo 9, la intuición de los individuos respecto a la economía está arraigada en la idea de intercambios equitativos de servicios o bienes concretos de valor equivalente —pongamos, tres pollos por un cuchillo—. Esto no encaja fácilmente en el engranaje matemático abstracto de una economía moderna, que incluye el dinero, el beneficio, el interés y la renta. En laeconomía intuitiva, los agricultores y los artesanos producen artículos de valor palpable. Los comerciantes y otros intermediarios, que se llevan un beneficio al trasladar bienes sin que del proceso surja nada nuevo, son considerados parásitos pese al valor que crean al permitir transacciones entre productores y consumidores que no se conocen o están separados por grandes distancias. Los prestamistas, que entregan una suma y luego exigen dinero adicional a cambio, aún son más odiados, pese a la labor que realizan al proporcionar a la gente dinero en momentos en que pueden darle un uso óptimo. No se suelen tener en cuenta las aportaciones intangibles de los comerciantes y los prestamistas, a los que se considera unas sanguijuelas. (Una vez más la metáfora procede de la biología.) La antipatía hacia los intermediarios puede canalizarse fácilmente hacia los grupos étnicos. En las ocupaciones de los intermediarios, el capital necesario para prosperar consiste ante todo en pericia y conocimientos más que en tierra o fábricas, por lo que se comparte con facilidad entre parientes y amigos, y es muy fácil de transportar. Por ello, es habitual que grupos étnicos concretos se especialicen en el nicho de los intermediarios y se desplacen a las comunidades que carezcan de ellos, donde tienden a convertirse en minorías pujantes —y por consiguiente en objeto de envidia y resentimiento—. Muchas víctimas de discriminación, expulsión, agresión colectiva y genocidio han sido grupos sociales o étnicos especializados en nichos de intermediarios. Entre ellos se incluyen varias minorías burguesas de la Unión Soviética, China y Camboya, los indios de África oriental, los ibos en Nigeria, los armenios en Turquía, los chinos en Indonesia, Malasia y Vietnam, y los judíos en Europa.

Los democidios se suelen preparar de antemano en el clímax de un relato escatológico, un espasmo final de violencia que será el preludio de una felicidad milenaria. Diversos historiadores del genocidio han advertido a menudo los paralelismos entre las ideologías utópicas del siglo XIX y XX y las visiones apocalípticas de las religiones tradicionales. En un libro conjunto con el psicólogo social Clark McCauleyDaniel Chirot observa lo siguiente:

La escatología marxista imitaba realmente la doctrina cristiana. Al principio había un mundo perfecto sin propiedad privada, clases sociales, explotación ni alienación: el Jardín del Edén. Luego llegó el pecado, el descubrimiento de la propiedad privada y la creación de los explotadores. La humanidad fue expulsada del Edén para sufrir desigualdad y la necesidad. A continuación los seres humanos experimetnaron con una serie de modos de producción, el esclavista, el feudal y el capitalista, siempre en pos de la solución sin encontrarla. Por último, llegó un verdadero profeta con mensaje de salvación, Karl Marx, que predicaba la verdad de la Ciencia. Prometió la redención, pero no le hicieron caso a excepción de sus discípulos más íntimos, que difundieron la buena nueva. Al final, de todos modos, el proletariado, portador de la fe verdadera, será convertido por los elegidos religiosos, los líderes del partido, y se unirá para crear un mundo más perfecto. Una revolución final y terrible acabará con el capitalismo, la alienación, la explotación y la desigualdad. Después de eso, la historia terminará porque en la Tierra rienará la perfección y los verdaderos creyentes se habrán salvado.

En la obra de los historiadores Joachim Fest y George Mosse, también encontramos comentarios sobre la escatología nazi:

No es casual que Hitler prometiera un Reich de Mil Años, un milenio de perfección, similar al reinado de bondad prometido en la Revelación antes del regreso de la maldad, la gran batalla entre el bien y el mal, y el triunfo final de Dios sobre Satanás. Toda la imaginería de su régimen y su Partido Nazi era profundamente mística, estaba envuelta en simbolismo religioso, a menudo cristiano, litúrgico, y apelaba a una ley superior, a una misión decretada por el destino y encomendada al profeta Hitler.

Finalmente están los requisitos del puesto de trabajo. ¿Querría el lector el estrés y la responsabilidad de dirigir un mundo perfecto? El liderazgo utópico selecciona crueldad y narcisismo monumentales. Los dirigentes están poseídos de la certeza de la rectitud de su causa y de la impaciencia por realizar reformas crecientes o ajustes a la carrera guiados por el feedback de las consecuencias humanas de sus planes grandiosos. Mao, que había empapelado a toda China con su imagen y repartido su libro rojo de refranes a todos los ciudadanos, fue descrito como por su médico y único confidenteLi Zhisui, como alguien que ansiaba la adulación, exigía servicios sexuales de concubinas y carecía de compasión y calidez. En 1958 tuvo la revelación de que el país podría duplicar la producción de acero en un año si las familias campesinas contribuían a la producción nacional operando fundiciones en el patio trasero de sus casas. Bajo pena de muerte si no satisfacían sus cuotas, los campesinos fundían sus woks, sus chuchillos, palas y pomos para convertirlos en terrones de metal inútil. También le fue revelado que China podía cultivar enormes cantidades de cereal en parcelas pequeñas de tierra, liberando el resto para pastos y huertas, si los agricultores plantaban las plantas de semillero a gran profundidad y muy juntas para que gracias a la solidaridad de clase crecieran fuertes y cargadas. Se apiñó a los campesinos en comunas de cincuenta mil miembros para poner en práctica esta visión, y cualquiera que se mostrase renuente o señalara lo obvio era ejecutado como enemigo de clase. Impermeable a las señales de la realidad de que su Gran Salto Adelante era un gran salto hacia atrás, Mao planeó y organizó una hambruna en la que murieron entre veinte y treinta millones de personas.

Los motivos de los dirigentes son cruciales para entender el genocidio pues los ingredientes psicológicos —el modo de pensar del esencialismo; la dinámica hobbesiana de la codicia, el miedo y la vengaza; la moralización de emociones como el asco; y el atractivo de las ideas utópicas— no se apoderan de repente de una población entera para incitarla al asesinato masivo. Grupos que se evitan, desconfían unos de otros o incluso se desprecias pueden coexistir indefinidamente sin genocidio alguno. Pensemos, por ejemplo, en los afroamericanos en el segregacionista Sur americano [de EEUU], en los palestinos de Israel y los territorios ocupados, o en los negros de Sudárfica durante elApartheid. Incluso en la Alemania nazi, donde el antisemitismo llevaba siglos consolidado, no hay indicios de que nadie, salvo Hitler y unos cuantos secuaces fanáticos, considerase una buena idea el exterminio de los judíos. Cuando se lleva a caboun genocidio, realmente sólo comete los asesinatos una mínima parte de la población, por lo general una fuerza policial, una unidad militar o la milicia.

En el siglo I d.C., Tácito escribió lo siguiente: “Se cometió un crimen espeluznante por la iniciativa sin escrúpulos de unos cuantos individuos, la aprobación de otros y la pasiva aquiescencia de todos”. Según el científico político Benjamin Valentino, en Final Solutions, esa división del trabajo es aplicable también a los genocidios del siglo XX. Un líder o una pequeña camarilla deciden que ha llegado el momento del genocidio; a tal fin, dan luz verde a una fuerza relativamente reducida de hombres armados, una mezcla de verdaderos creyentes, seguidistas y matones (a menudo reclutados, como pasaba en los ejércitos medievales, entre las filas de los criminales, vagabundos y otros jóvenes desahuciados). Cuentan para ello con que el resto de la población no se interpondrá, y gracias a ciertos rasgos de psicología social que analizaremos en el capítulo 8, así es en general. Los colaboradores psicológicos del genocidio, como del esencialismo, la moralización y las ideologías utópicas, están articulados en distintos grados en cada uno de esos grupos. Devoran la mente de los líderes y los verdaderos creyentes, pero también deben incitar a los otros lo suficiente para permitir a los primeros hacer realidad sus planes. La evidencia de que los dirigentes eran indispensables en los genocidios del siglo XX se pone de manifiesto en el hecho de que, cuando se morían o eran destituidos, se interrumpían las matanzas.